8 de cada 10 ciberataques provienen de fallas humanas

8 de cada 10 ciberataques provienen de fallas humanas

8 de 10 ataques a empresas y entidades públicas se deben a fallas humanas, por lo cual el concepto Human Firewall resulta clave para la seguridad corporativa

Por Mundo Contact | 12 mayo 2016 | Actualidad, Web

Alrededor de 8 de cada 10 ataques a empresas y entidades públicas se producen como consecuencia de fallas humanas, por lo cual el concepto de ‘Human Firewall’ resulta clave para la seguridad corporativa.

La compañía de ciberseguridad S2 Grupo considera esencial que los trabajadores tomen conciencia sobre los riesgos y consecuencias de fallas en su labor, ya que 8 de 10 ciberataques son provocados por los mismos empleados.

‘Hay que tratar la concientización como un vector esencial en la reducción del riesgo de ciberataques’, señala José Rosell, de S2 Grupo, quien añade que ‘aunque en los últimos años ha aumentado el número de empresas que se preocupan por la ciberseguridad y adoptan medidas a nivel de software y de hardware, los errores humanos  siguen siendo demasiado elevados’.

Más allá de la concientización, la compañía indica que otro eje de actuación debe girar en torno a la formación, involucrando al empleado en la protección de la información que maneja, a través del conocimiento y aplicación de las normativas, procedimientos y buenas prácticas inseguridad.

El empleado es, actualmente, quien gestiona los riesgos que afectan a la seguridad de la información corporativa y, por lo tanto, las empresas y organismos públicos deben trasladar a las personas el conocimiento necesario para que los gestionen adecuadamente.

Utilizando técnicas como la ingeniería social, los ciberdelincuentes pueden poner en riesgo la seguridad de cualquier persona, empresa o entidad de gobierno. Los ataques afectan a los sistemas de las organizaciones y su información sensible.

Según el último informe del CCN-CERT, a lo largo de 2016 se dará un incremento de ciberataques que pueden sortear los sistemas de seguridad.

Con información de El Economista.es

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