América Latina enfrenta un ‘tsunami de datos’, sin preparación

América Latina enfrenta un ‘tsunami de datos’, sin preparación

El desafío que enfrentan las empresas latinoamericanas con esa cantidad de datos es no tener la capacidad de manejarlos

Por Mundo Contact | 23 julio 2015 | Actualidad, Tecnología

Las empresas latinoamericanas aún no están preparadas para enfrentar el ‘tsunami de datos’ que ha generado el aumento de la conectividad en la región, que estima enganchar unos 100,000 millones de dispositivos en 2020 gracias al Internet de las Cosas, de acuerdo con Javier Rey, de Alcaltel-Lucent.

El desafío al que se enfrentan las empresas latinoamericanas con esa cantidad de datos es que no tengan la capacidad de manejarlos’, teniendo en cuenta las necesidades internas de telecomunicación de sus empleados y la relación con sus clientes, explicó el experto.

Una paradoja que se resuelve con una inversión conjunta entre lo privado y lo público que supere los actuales 14,000 millones de dólares que la consultora estima que son invertidos cada año en telecomunicaciones empresariales en América Latina.

Rey, director de segmentos estratégicos para Latinoamérica del grupo francés de telecomunicaciones, destacó que el sector bancario, el energético y el gubernamental son aquellos que tienen los mayores retos en la región, pero a la vez los más preparados.

Según el experto, esos segmentos enfrentan el alto uso de datos de sus usuarios, así como la gran cantidad de información colectada por sus propios equipos, lo que crea un fenómeno de saturación de sus redes y su capacidad de respuesta.

Resaltó que el fenómeno del ‘tsunami de datos’ no debe ser entendido solo como algo externo y advirtió que muchas firmas están viviendo una avalancha desde el interior.

Las compañías están pasando ahora por un ‘tsunami’ de su propio negocio, como lo es la automatización. Las empresas de sectores como el minero, por ejemplo, han logrado un 98% de automatización de los datos que se transmiten en tiempo real.

A manera de ejemplo, en la línea 4 del metro de Sao Paulo, ante un desastre natural, siempre y cuando sea previsible, se pueden manejar sus consecuencias y aumentar la seguridad y la virtualización de las comunicaciones a través del traslado a la nube de los servicios.

Destacó que países como Colombia, México y Brasil, principalmente, han tomado el liderado en la región en la preparación ante la inminente ‘marejada’ de información.

Sin embargo, aclaró que América Latina aún sigue detrás de grandes zonas con las mismas condiciones económicas, específicamente de países asiáticos como Singapur y Corea del Sur o algunos europeos de tamaño mediano, en el desarrollo de estrategias ante el fenómeno.

Por ese motivo, aconsejó que se incentiven debates sobre políticas públicas, después de haber logrado una mayor cobertura en redes de comunicaciones en los países latinoamericanos.

‘Lo primero es construir las tuberías. Hay que asegurarse que están bien construidas y son sólidas para que no haya fugas y después soltar el agua’, recomendó.

En ese sentido, hizo un llamado a los Gobiernos regionales para que, más allá de garantizar, posibiliten diálogos abiertos y las condiciones ideales para las subastas y procesos de adjudicación de las redes de comunicación ante el gran desafío de los datos.

Un fenómeno que, aseguró, primero era solo un reto para los proveedores de los servicios, pero que ahora empieza a trasladarse al interior de las oficinas.

Sin embargo, no absolvió a los usuarios finales, aquellos que precisamente proveen la información que conforma la ‘avalancha de datos’, de riesgos ante un aumento de la información que entregan a las empresas.

Según el consultor, las personas que usan canales cada vez más saturados enfrentan desde deficiencias, hasta la pérdida de la calidad de los servicios por demanda a los que están suscritos.

Por ese motivo, Rey explicó que la tendencia en las compañías, no solo en las latinoamericanas, se encamina a centralizar la información para lograr sortear el aumento de la conectividad.

‘Debemos crear un ecosistema, en donde la tecnología es una tubería o autopista. Darles ideas de planificación. Que el Estado permita la inversión privada, con retornos, y que haya esos incentivos de impuesto, además de hacerle más fácil al inversor privado este ecosistema’, concluyó.

EFE

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