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Arranca la consolidación de empresas en México

La noción de Convergencia tiene origen en la integración tecnológica de todos los componentes de imágenes, video, datos, voz, etc. que son susceptibles de ser transportados a través de las mismas redes, para que los usuarios accedan a ellos en una variedad de puntos terminales. En efecto, este fenómeno tiene lugar hoy día en las telecomunicaciones, radio, televisión y comunicaciones, así como en la fabricación de equipo y software. Por eso es que hemos venido atestiguando en el mundo las recientes fusiones de Lucen-Alcatel y de Nokia-Siemens, más recientemente.

Sin embargo, esta descripción tan técnica, repercute naturalmente en las esferas regulatoria (de ahí la reciente reforma a las leyes federales de telecomunicaciones y de radio y televisión, bajo la tutela integral de la nueva Cofetel) y de mercado del sector de las telecomunicaciones. La convergencia de mercado o estratégica no es otra cosa que la tan largamente esperada consolidación de empresas, un acontecimiento común en sectores que
presentan saturación de la oferta o bien que encuentran ventajas competitivas de la integración de sus elementos de operación y de negocio. En las industrias de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TICs) nos hemos acostumbrado a verlo como una fase natural del desarrollo del sector, que demandan aprovechar las economías de escala (reducción de costos de producción por unidad, que resulta del mayor volumen producido) y economías de alcance (la producción conjunta de varios productos que tiene menor costo que la producción por separado).

La semana pasada anunciaron su consolidación formal Iusacell y Unefon, con el propósito expreso de alcanzar la segunda posición en el mercado móvil mexicano, para lo que deberían superar en ingresos a Nextel y a Movistar, tarea nada fácil. Sin embargo, sin duda el anuncio no sólo es una buena noticia para esas empresas, sino para la maduración de este mercado (ni dudar que para el conjunto de consumidores) en términos de contar con operadores con suficiente músculo financiero y solidez tecnológica. La lectura de esta integración vertical es la conveniencia de unificar esfuerzos comerciales, generar sinergias en el uso de sus redes, aumentar su poder de negociación con sus proveedores de capacidad complementaria, aparatos, etc. En fin, deberemos ver a un operador fortalecido. Tampoco es descartable que, en un futuro cercano, la misma dupla de empresas móviles buscara consolidaciones adicionales con operadores fijos.

Una pregunta importante es si éste debe ser visto como un evento aislado o representa un primer y muy importante paso en la necesaria reconfiguración del ecosistema competitivo nacional. Sin duda debemos estar listos para noticias similares en los próximos días, sobre todo con respecto a empresas de telefonía fija como las originalmente denominadas empresas de larga distancia, que son las que registran no sólo una necesidad de un fortalecimiento estratégico sumando esfuerzos con otras empresas fijas o móviles, sino que incluso muestran una urgente necesidad de inyección de recursos frescos, eso, sin mencionar la también urgente necesidad de reorientación de su negocio a aplicaciones más rentables que la agonizante larga distancia.

Pero ¿qué tipo de empresas son las que podemos esperar ver en proceso de consolidación? Tres años atrás lucía natural que los operadores fuertes, entonces los de telefonía fija, adquirieran a los de servicios móviles. Efectivamente, en aquel entonces resultaba lógico el intento de la entonces boyante MCI-WorldCom por comprar Sprint. Sin duda los tiempos cambian y hoy es de esperar que empecemos a ver a los operadores móviles comprando los activos, marca, base de clientes, etc. de los operadores fijos.

¿Por qué un nuevo entrante móvil necesitaría adquirir un operador fijo?

Para un operador móvil (Nextel, Telefónica Movistar, Iusacell-Unefon) son factores importantes el tamaño del mercado, la fortaleza relativa de un operador establecido (Telcel) y la fuerte presión en precios que ejercerán otros operadores hoy menores o entrantes, pudiendo así obligarle a apalancar su oferta en servicios complementarios que le garanticen ventajas competitivas reales.

En ese sentido, el consolidador debe aún enfrentar retos importantes en el corto plazo, en donde luce conveniente usar una estrategia de proveedor vertical, capaz de integrar soluciones únicas y que lo apuntale en el largo plazo como segundo proveedor de telecomunicaciones del país. En el mundo comenzó a hacerlo nuevamente Telefónica en España, lo cual sin duda repercutirá en su reorganización en México, para lo cual le sigue haciendo falta el operador fijo (¿Avantel, Alestra o Maxcom?).

Con todo, parece conveniente revisar el ecosistema de operadores fijos y móviles de México, así como su posición financiera y los incentivos potenciales que se derivarían de una consolidación, cabe insistir, de móvil comprando fijo, para identificar a los jugadores de este juego estratégico. En breve deberemos ver la respuesta a esta importante oportunidad abierta para la consolidación en el mercado mexicano de telecomunicaciones.

Fuente: El Economista, Ernesto Piedras, Director General de The Competitive Intelligence Unit (www.the-ciu.net).
epiedras@epiedras.net
 

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