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Balance del sexenio en el sector de telecomunicaciones

Estrategia o no, el gobierno del cambio pasará a la historia como el que modificó e invirtió las relaciones del gobierno con los medios electrónicos, además de propiciar una de las aperturas más trascendentes para el sector de las telecomunicaciones: la convergencia.

Sería precisamente uno de los últimos actos de autoridad, desde la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, la apertura del mercado de servicios convergentes de telecomunicaciones y entretenimiento, mediante la modificación al título de concesión de Telmex, eliminándole la restricción de ofrecer servicios de “televisión al público” por 50 años.

Destacan también las reformas a la Ley Federal de Radio y Televisión y a la Ley Federal de Telecomunicaciones -el Congreso de la Unión las aprobó-, que dejaron acéfala a la Comisión Federal de Telecomunicaciones (Cofetel) por más de dos meses, y la posterior demanda de inconstitucionalidad de que fueron objeto las reformas.

Durante este sexenio explotó y concluyó el concurso mercantil de la empresa Satélites Mexicanos (Satmex) -hoy en capítulo 11 en Estados Unidos-, que sin embargo implicará la pérdida de alrededor de 150 millones de dólares para las arcas de la nación.

En esta administración se concretó la apertura satelital, con la presencia de nuevas empresas como PanAmSat (hoy Intesat); Sistemas Satelitales de México; Telesistema Mexicano; New Skies Satellites; Hispasat; Quetzsat -en la que participa el empresario Clemente Serna-, y Telecomunicaciones de México. Esto implica la presencia de más de 30 satélites nacionales y extranjeros.

Un tema que quedará pendiente, dentro de las metas sexenales, es la teledensidad, pues el país quedó muy lejos de contar con 25 líneas fijas por cada 100 habitantes. De acuerdo con cifras oficiales a diciembre habrá 20 millones 981 mil líneas fijas.

Por el contrario, se superará por mucho la meta de líneas móviles al llegar a 53 millones 800 mil usuarios al concluir el año. Queda pendiente, eso sí, la instrumentación del sistema “el que llama paga” nacional.

De acuerdo con cifras oficiales, las inversiones acumuladas durante el sexenio para el sector de las telecomunicaciones habrán sido de 27 mil 360 millones de dólares, aunque en los últimos cuatro años ya no fue posible recuperar el ritmo de inversión observado durante 2000 y 2001, que fue de cinco mil 229 millones de dólares.

Las cifras oficiales indican que al terminar el sexenio se contará con 22 millones de usuarios de Internet; sin embargo, según datos del INEGI, más del 80 por ciento de los hogares mexicanos no cuenta con una computadora, y más del 90 por ciento no tiene conexión a Internet.

Estudios realizados por la Asociación Mexicana de la Industria de Tecnologías de Información (AMITI), la Asociación Mexicana de Internet (AMIPCI) y la Asociación México Digital, destacan el esfuerzo del programa e-México, pero consideran que fue insuficiente.

Sin embargo, gracias al desarrollo de Internet público y de las tarjetas de prepago, durante la administración se lograron sumar 16 millones 943 mil cibernautas a los cinco millones 57 mil que había en 2000.

La administración del presidente Vicente Fox podría cerrar con una apertura a la competencia del mercado de servicios convergentes de telecomunicaciones y entretenimiento, la cual se estima como una de las más trascendentes para el país y con el cual, en forma artificial, se romperían barreras igualmente artificiales, con las que se permitió que los mexicanos tuvieran nuevas opciones a cuentagotas.

Mediante un acto administrativo, un Acuerdo de Convergencias, se modifica el título de concesión de Teléfonos de México (Telmex) para eliminar la prohibición que tiene de participar, durante 50 años, en el mercado de televisión al público.

De acuerdo con la SCT, las empresas de televisión por cable, que al cierre del sexenio tendrán tres millones 695 mil clientes, podrán ofrecer servicios de telefonía.

En la agenda continúan pendientes licitaciones de bandas del espectro radioeléctrico para servicios inalámbricos WI-Fi y Wi-Max, así como para tercera generación celular.

Fuente: El Financiero, José de Jesús Guadarrama H.

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