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Banda ancha: motor del desarrollo sostenible

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Transitar por una súper carretera del conocimiento sin tener que esperar horas, lograr que personas que están lejos de centros de salud o centros educativos puedan obtener apoyo inmediato, efectuar transacciones bancarias desde un celular, obtener información sobre productos y servicios locales o internacionales, comprar o vender, reducir las barreras entre los países, acortar las distancias, acercar a los amigos y las familias, todo esto y mucho más es lo que hace posible la banda ancha.

El 17 de mayo, la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT) celebra el Día Mundial de las Telecomunicaciones y las Tecnologías de la Información bajo el tema “Banda Ancha y Desarrollo Sostenible”. Ambos temas están íntimamente relacionados porque la tecnología contribuye decisivamente al desarrollo de los países.

En este contexto, ¿cuál es el aporte que hace la banda ancha al desarrollo sostenible? La banda ancha (o la banda ancha ultra rápida), es la capacidad de transmisión masiva de voz, datos y vídeo a altísimas velocidades, que aplicada a todo tipo de actividades humanas y conexiones entre equipos diversos, genera ahorros en transporte, reduce la huella de carbono, favorece los emprendimientos,  potencia a las personas, generando un círculo virtuoso a nivel global, regional, nacional y local que contribuye a la reducción de la pobreza y el desempleo, favorece a la educación, conserva el medio ambiente, contribuye a la gobernabilidad, e incluso permite un manejo más efectivo frente a desastres.

El impacto que tiene la banda ancha en la sociedad se ve reflejado en el crecimiento económico. Según la UIT por cada 10% de crecimiento en la penetración de banda ancha hay un crecimiento en el Producto Interno Bruto del 3%. Para que esto sea una realidad, es necesario  promover soluciones de banda ancha que abarquen al país, a todos los sectores, con precios accesibles; para esto, la acción de los Gobiernos y la participación de las empresas privadas, es fundamental.

“México es un país con grandes oportunidades para hacer de la banda ancha un instrumento de desarrollo. Aún la penetración es baja (ocupa el séptimo lugar en América Latina según el último informe de la UIT) pero vemos muchas posibilidades de crecimiento que permitirán la inclusión digital, reducir la pobreza y crear economías a las empresas”,  asegura Thomas Bertrand, Director General de Alcatel-Lucent en México.

La banda ancha no es solo la capacidad de dar conexión, sino la capacidad de garantizar que el tráfico de voz, datos y vídeo fluya masivamente. Un estudio de los Laboratorios Bell señala que el tráfico mensual por usuario pasará de 0.5 a 5 GB en tan solo 4 años (desde 2013 a 2017) mientras que para el 2020 cada persona consumirá 10 horas de vídeo diarias. Esto requiere redes avanzadas y robustas que incrementen la velocidad de transmisión, optimicen su capacidad y reduzcan el consumo de energía, lo cual se logra con innovación.

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