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Con Laundrii, la ropa sucia no se lava en casa

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Una de las tendencias que han penetrado con mayor fuerza durante los últimos años en Estados Unidos, la economía colaborativa, ha alcanzado también el ámbito de las lavanderías, mediante un servicio de Internet que pone en contacto a usuarios con gente dispuesta a lavar su ropa sucia.

Laundrii, como ha sido bautizada esta nueva empresa, parte de una premisa muy sencilla: el usuario lleva su cesto de la ropa sucia a un particular que viva cerca de donde éste se encuentra y, por diez dólares, se encarga de lavarla, explicó el fundador de la empresa, Ryan DeForest.

“Llevas la ropa sucia a casa de otra persona, te marchas al trabajo, a casa, a dar un paseo o a lo que quieras y luego, una vez lavada, la recoges”, indicó DeForest, quien ideó este servicio pensando en gente ocupada, que no dispone de tiempo suficiente en su día a día para ir a la lavandería y esperar durante varias horas para hacer la lavada.

En Estados Unidos, donde son habituales los hogares sin lavadora, una de las rutinas más comunes es llevar el cesto de la ropa sucia a alguna de las numerosas lavanderías de autoservicio de los vecindarios, y esperar allí mientras se lava.

El usuario accede a través de Internet a la página web de Laundrii, se registra, y se pone a su disposición una gran base de datos de personas que se ofrecen para lavar la ropa en las lavadoras de sus casas, ordenadas de acuerdo con la proximidad geográfica al punto que éste elija (residencia, lugar de trabajo, guardería de los niños, etc.).

Al seleccionar una de las opciones, Laundrii envía una notificación a la persona elegida, y ésta puede aceptar o rechazar al cliente.

De los 10 dólares que cuesta el servicio, 8 son para el lavador -como Laundrii ha bautizado a aquellos que se ofrecen para hacer la lavada- y 2 para la empresa.

“Los usuarios pueden llevar tanta ropa como lo deseen, esto lo dejamos al mutuo acuerdo entre lavadores y usuarios. Lo único que pedimos es que el ciclo completo (entrega y recogida de la ropa) se cierre en un máximo de 72 horas (tres días)”, dijo DeForest.

Después de cada servicio, los usuarios realizan una valoración de la persona que ha lavado la ropa, de manera que los “lavadores” deben preocuparse por ofrecer un buen servicio, ya que, según DeForest, están creando su propia marca.

La mecánica de funcionamiento de Laundrii (relación proveedor – usuario) es muy similar a la de otras iniciativas de economía colaborativa que han surgido durante los últimos años en Estados Unidos y que gozan de gran popularidad, especialmente entre el público joven, como Airbnb (alojamiento), Uber y Lyft (transporte).

“De momento, el servicio sólo incluye el lavado, aunque tenemos en mente ampliarlo y en un futuro ofrecer también otros servicios, como por ejemplo el de planchado”, aseguró DeForest, quien indicó que Laundrii ya está disponible en San Francisco, y que la expansión a otros puntos del país es inminente.

Precisamente en San Francisco son cada vez más los vecinos jóvenes que trabajan en la cercana zona de Silicon Valley en empresas tecnológicas, y que apenas disponen de tiempo libre entre semana, lo que les convierte en público objetivo de iniciativas como Laundrii.

EFE

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