Concentración en Telecomunicaciones (Columna de Ernesto Piedras)

Por Mundo Contact | 19 septiembre 2007 | Tecnología

Cuando se habla de competencia es fácil pensar en una estructura de mercado donde interactúan un gran número de empresas con un producto relativamente homogéneo, con información completa, un precio determinado por el mercado y libre entrada de cualquier competidor. Bueno, al menos ese es el panorama cuando se hace referencia al escenario de la denominada Competencia Perfecta.

Sin embargo, en el transcurso de los años hemos aprendido que estas condiciones ideales no existen, al menos no en las telecomunicaciones.

En México, las comunicaciones y las telecomunicaciones han tenido distintos orígenes. La telefonía fija, por ejemplo, inicialmente operaba a finales del siglo XIX y principios del siglo XX en duopolio, para evolucionar a monopolio gubernamental. Posteriormente pasó por un lustro (de 1990 a 1995) de operación en términos de monopolio privado para, posteriormente, a partir de 1996, dar entrada a competidores en segmentos del mercado como inicialmente lo hicieron el de larga distancia, servicio local, móvil e Internet, entre otros.

Índice IHH

La concentración del mercado se mide con el Índice Herfindahl-Hirschman (IHH), se calcula con la sumatoria de los cuadrados de la participación de mercado que tiene cada operador y su valor oscila entre 0 (alto grado de competencia) y 1 (alta concentración del mercado). Si el índice se encuentra entre 0 y 0.1 se considera que el mercado en cuestión no registra un caso de concentración, entre 0.1-0.16, el mercado es moderadamente concentrado y entre 0.16-1.0, es un mercado altamente concentrado.

Al calcularse para el mercado de telefonía fija en México, el dato alcanza 0.86 en el año 2005. Poco hace falta agregar al respecto de la extrema concentración en este segmento.

Para el caso del mercado de telefonía móvil en el 2006, el IHH resulta en 0.62, que si bien denota una alta concentración, su tendencia decreciente desde niveles superiores a 0.70, deja ver también una intensificación de la competencia con el fortalecimiento de Nextel y la consolidación de varias redes móviles menores en una sola, como Movistar y Iusacell/Unefon, para llegar al nivel de 0.596 en el 2006.

Sabemos hoy que el grado de competencia que existe en estos sectores es factor decisivo en el nivel de precios, la calidad y cantidad de los servicios ofrecidos. Sin embargo, se observa entonces que el proceso de gestación de la competencia efectiva en el mercado mexicano de telecomunicaciones ha sido insuficiente y sobre todo, muy lento.

Sin duda convendría hoy hacer un alto y reflexionar sobre las implicaciones de la competencia, ¿qué es en realidad un mercado competitivo?, ¿cuál es la regulación asequible? y ¿qué nos ha faltado para comenzar a gozar de los beneficios de éstos?.

Fuente: El Financiero, Ernesto Piedras, Director General, The Competitive Intelligence Unit