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Dependerá de telefónicas el uso de 3G

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Necesarias, mayor distribución y una legislación: Agnellini

La llamada Tercera Generación (3G) en telefonía celular en Latinoamérica requiere de dos condiciones para lograr un mejor aprovechamiento de su uso: una mayor distribución y legislación, aseguró Víctor Agnellini, presidente de la unidad regional para América Latina y el Caribe (CALA) de la compañía francoestadounidense Alcatel-Lucent.

El directivo explicó que el mayor uso o distribución que se le pueda dar a la 3G dependerá de los operadores, es decir, de las compañías telefónicas como Telcel, Movistar y Iusacell en el caso de México.

Agnellini considera que las empresas en Latinoamérica pueden utilizar nuevas opciones para hacer negocio con la venta de publicidad para que el costo del servicio celular, mensajes de texto, Internet y banda ancha sea más bajo para el usuario y que, al mismo tiempo, las compañías operadoras obtengan ingresos más altos.

Un ejemplo de ello sería el que un usuario que está fuera de su país o región de servicio pueda recibir promociones de servicios en hoteles o restaurantes, con lo que el proveedor tendría mayores ganancias y el usuario servicios gratis.

“El mercado está evolucionando. El desafío de los operadores de telecomunicaciones es aprovechar la información que tienen sobre los clientes y tratar de ganar dinero antes de la comunicación y después de la comunicación. El paradigma no es que yo cobre los minutos que este teléfono funcione, yo puedo cobrar algo antes y después de que la llamada suceda”, comentó.

“El usuario de telecomunicaciones, si quiere recibir el servicio gratis va a tener que consumir publicidad”, añadió.

Normar privacidad

El directivo explicó que la comunicación vía celular no ha logrado un amplio desarrollo de sus aplicaciones en América Latina como ha sucedido en Europa, debido a la falta de una legislación para proteger la privacidad en cuanto al envío de información o transmisión de datos a través de la telefonía móvil. Un ejemplo de ello es que existen gobiernos que proponen el uso de firma electrónica pero todavía requieren de documentos “físicos” con un sello para que sean válidos.

“Entonces -dijo- ¿cómo puedo exigir seguridad en una comunicación de voz que estoy estableciendo a través de un celular si no hay algo tangible para comprobar lo que digo en esa conversación? Hay gobiernos que todavía no permiten que la firma electrónica sea una firma válida: mándale un papel con un sello, si no no”, indicó Agnellini.

“Nosotros como región de América Latina y el Caribe todavía no estamos (listos) para ciertas cosas en el tema de privacidad de datos, no se escucha a ningún gobierno poniendo reglamentación (…) hay cosas que nosotros todavía no estamos ni siquiera mirando, reglamentariamente hablando. En otros países el tema de privacidad es un tema central”, aseveró.

Cada gobierno deberá aplicar un reglamento a aquellas empresas operadoras y distribuidoras de contenidos para proteger la privacidad en comunicación de persona a persona, finalizó.

Mientras en Latinoamérica todavía se requiere de una mayor distribución de los servicios vía 3G y de protección, en Europa ya se anunció el desarrollo de la tecnología denominada LTE (por sus siglas en inglés, Long Term Evolution), uno de los primeros pasos para desarrollar la Cuarta Generación (4G) para telefonía celular.

Fuente: El Financiero, México

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