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Efectos previsibles de la recesión en las telecom

Lamentablemente se ha borrado la duda que teníamos en meses recientes sobre si el contexto macroeconómico internacional que vivimos se trata de una desaceleración o bien de una recesión. Hoy sabemos a cabalidad que no solo tenemos encima una recesión, sino que es una crisis que entre las preguntas que nos hace plantearnos están las relativas a su profundidad y su duración para, consecuentemente, tratar de determinar sus vasos comunicantes e impacto hacia la economía mexicana y el sector de las telecomunicaciones.

La macroeconomía

Como resultado de los sólidos fundamentos de la economía mexicana, a la fecha la producción y el empleo siguen con cifras positivas. El entorno macroeconómico durante la mayor parte del 2007, sin ser extremadamente dinámico, ha conservado cierto dinamismo, con crecimiento real del Producto Interno Bruto de México de 3%, creación de más de 750,000 empleos formales y aprobación de la Reforma Fiscal, hechos que al combinarse crearon un panorama alentador para principios de 2008 en cuanto a ingresos gubernamentales y crecimiento económico.

Por su parte, después de conocer los datos sobre el pobre desempeño estadounidense, la Secretaría de Hacienda ajustó a la baja los pronósticos para nuestro país de 2.8% a 2.4% para 2008, con la incertidumbre de su impacto en el sector de las comunicaciones y las tecnologías de la información.

Sabemos hoy que el ciclo económico mexicano está estrechamente vinculado al de nuestros vecinos del norte, así como al de otras economías emergentes. En lo económico, nuestro desempeño se ha divorciado del ciclo económico de otras economías latinoamericanas para vincularse mucho más a las de otras economías emergentes.
Al respecto, vale la pena recordar que en la pasada recesión de los EUA en 2001-2002 no fue sino nueve meses después que sus efectos perniciosos permearon a nuestro aparato productivo. ¿Las razones? La dinámica del ciclo interno, que pasaba por un periodo de auge, la disponibilidad de crédito al consumo e incluso factores mercadológicos de estimulo al consumo privado, como el entonces novedoso despegue de promociones “a meses sin intereses”.

Sin embargo, en esta ocasión los vasos comunicantes o de transmisión de los impactos de la crisis sobre nuestro país son diversos. Es posible agruparlos por tipo de impacto en la demanda de servicios de telecomunicaciones (fijas, móviles, de datos, internet, TV de paga, etc.) en los segmentos de negocios y personales/residenciales.

El sector de las telecomunicaciones

El sector de las telecomunicaciones se ha constituido como un sector líder en la economía nacional y juega un papel vital para su desempeño. Sistemáticamente, año tras año, ha mostrado la capacidad para crecer entre dos y seis veces más de lo que lo hace la economía en su conjunto. Es también y cada vez más un sector transversal, en el sentido de que los servicios de telecomunicaciones son hoy un bien esencial de la función de producción de las empresas, en las fases de abasto de insumos, transacciones financieras, manejo de nómina, distribución, comercialización, etc., es decir, en el proceso completo de sus respectivas cadenas de valor. Es también un servicio esencial para la operación social de México.

Por el lado de los vasos comunicantes hacia la demanda por servicios de telecom de negocios, están nuestras exportaciones. La desaceleración económica estadounidense disminuye su demanda por productos y servicios incluyendo los que México le exporta, por lo mismo, se ve reflejado en una menor producción y ritmo de actividad de las empresas en el territorio nacional.

Otra forma de exportación, en este caso de servicios, es la representada por el concepto de turismo extranjero, al cual tampoco abona nada positivamente la reiterada y por demás cierta información de problemas de seguridad internos de México.

Incluso un tercer factor pernicioso en la demanda se constituye por el debilitamiento de la inversión extranjera directa, derivada de la reducción de dichos excedentes financieros internacionales. Ello, se traduce en una desaceleración de su inyección en nuestra economía y, consecuentemente, en una desaceleración de la expansión de nuestra capacidad productiva futura.

En lo que toca a la demanda por servicios de telecomunicaciones para los individuos y las familias en nuestro país, las rutas de transmisión más obvias lucen ser dos. La primera y ya anunciada es la de las remesas, que al ver reducidos los niveles de empleo en EUA, dejan menor capacidad de transferencia de recursos desde nuestros connacionales allá hacia sus familiares y amigos en México. Estimaciones de la Secretaría de Hacienda ubican dicha reducción en un rango de 7-8% de los ingresos por remesas totales, para lo que resta del año, lo cual representa dejar de recibir aproximadamente $2,000 millones de dólares.

El foco de mayor preocupación para los responsables de la política sectorial de telecomunicaciones radica en el empleo. Como se apuntó anteriormente, esta variable aun no ha sido afectada significativamente en nuestro país, pero es un hecho que en caso de elevarse el desempleo, con su consecuente reducción en la derrama salarial, tendría efectos negativos muy directos e importantes sobre la evolución del sector.

En síntesis, es un hecho que varias variables macroeconómicas ejercen hoy presión sobre el avance del sector de las telecomunicaciones, con impactos previsibles en su potencial de penetración y crecimiento.

Sin embargo y en contra parte, el dinamismo interno del sector, acompañado por las continuas acciones de política y regulación sectorial, deben compensar en alguna proporción aquellos efectos macroeconómicos perniciosos. Acciones como el anuncio de nuevas licitaciones deberán estimular nuevas inversiones, así como la demanda por servicios que se deriva por acciones regulatorias recientes como “el que llama paga nacional e internacional”, la instrumentación de la portabilidad numérica a mediados del año y la dilatada consolidación de áreas de servicio local, para compensar los efectos recesivos y seguir creciendo en niveles por encima de la economía mexicana. Los efectos finales netos sobre el sector de telecomunicaciones dependerán principalmente de la duración e profundidad de la desaceleración de la economía de EUA.

En el año 2007, los ingresos del sector en su conjunto crecieron a una tasa de 11%, con tasas de 21% para el segmento móvil y de 15% para internet. El pronóstico original para el 2008 resultaba en una muy respetable tasa de 9%, que aun con los ajustes derivados del desempeño macroeconómico, dejará al sector de las telecom creciendo en su oferta y demanda por encima del 8%, tasa por demás envidiable para cualquier sector que se vea afectada por choques macroeconómicos negativos.

Fuente: The Competitive Intelligence Unit  (www.the-ciu.net)

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