El iPhone es la fruta prohibida en las oficinas de Microsoft

Por Mundo Contact | 22 marzo 2010 | Tecnología

Los empleados de Microsoft Corp. son asiduos usuarios de la tecnología, pero muchos no se atreven a mencionar su atracción hacia un aparato en particular: el iPhone

El éxito del teléfono inteligente de Apple Inc., el archirrival de Microsoft, es un constante recordatorio para los ejecutivos de Microsoft de que sus esfuerzos para competir en el negocio de la telefonía celular no han cumplido las expectativas. Lo que realmente duele es que muchos de los propios empleados de Microsoft están locos por el iPhone.

Los peligros de ser usuario del iPhone y trabajar en Microsoft quedaron de manifiesto en septiembre del año pasado. En una reunión de la empresa en un estadio en Seattle, un empleado usó su iPhone para tomar fotografías del presidente ejecutivo de Microsoft, Steve Ballmer. Éste le quitó el teléfono, lo puso en el suelo e hizo como si lo fuera a pisar en frente de miles de trabajadores, según testigos. Ballmer tiene teléfonos de distintos fabricantes que usan el software de telefonía móvil de Microsoft. Una portavoz de Microsoft declinó hacer comentarios sobre este asunto. Apple también se negó a comentar para este artículo.

Pese a la escena montada por Ballmer, los usuarios del iPhone se ven por todas partes en Microsoft. En su enorme campus, se puede ver a empleados tocando constantemente la pantalla táctil del iPhone en salas de conferencia, cafeterías y vestíbulos. Entre los altos ejecutivos que usan el iPhone se encuentra J. Allard, quien ayudó a crear la consola de videojuegos Xbox y es director de experiencias de la división de entretenimiento y dispositivos.

El año pasado, casi 10.000 usuarios del iPhone accedieron al sistema de correo electrónico de Microsoft, dijeron dos personas que oyeron la cifra de boca de dos altos ejecutivos de Microsoft. El número representa cerca de 10% de la fuerza laboral global de la compañía.

Por el contrario, los empleados de Apple parecen ser más devotos del celular de la compañía. Varias personas que trabajan en Apple o tratan regularmente con personal de la empresa afirman que no pueden recordar haber visto a ningún empleado con otro teléfono que no sea el iPhone.

El uso del iPhone en Microsoft es el giro más reciente en la rivalidad entre Apple y Microsoft, titanes tecnológicos enfrentados en negocios como los sistemas operativos y los reproductores de música digital. Para muchos ejecutivos de Microsoft, ver tantos iPhones en sus oficinas es algo similar a lo que experimentaría un directivo de Coca-Cola si viera a algún subordinado bebiendo Pepsi, especialmente porque Microsoft tiene su propio sistema operativo para celulares, el Windows Phone.

El uso del iPhone entre los empleados ha provocado varias discusiones encendidas entre los ejecutivos de Microsoft. En marzo de 2009, en un encuentro para decenas de altos ejecutivos de Microsoft en su campus corporativo, alguien preguntó sobre el uso de iPhones por parte de los empleados. Ballmer les dijo a otros ejecutivos que se había criado en Detroit, donde su padre trabajó para Ford Motor Co., y que su familia siempre condujo Fords, de acuerdo con varios asistentes a la reunión.

En lo que algunos empleados interpretaron como una señal de que Microsoft estaba tomando medidas contra el uso interno del iPhone, la compañía modificó a principios de 2009 su política corporativa para celulares, reembolsando sólo las tarifas de uso para los empleados que utilizan aparatos con su software Windows Phone. Microsoft indicó que el cambio era parte de un plan de ahorro.

Algunos empleados de Microsoft se esfuerzan por esconder sus iPhones. Si bien los trabajadores de menor rango por lo general lo usan abiertamente entre sus compañeros, algunos los esconden de los ejecutivos de la compañía. Un empleado de Microsoft dijo que conoce varios compañeros que camuflan sus iPhones en forros para que parezcan teléfonos genéricos. “Me reúno con Steve Ballmer quizás una vez al año”, dijo el empleado. “No importa quién llame, en ese momento no contesto el teléfono”.

Fuente: The Wall Street Journal