En España los OMV son una especie en extinción

En España los OMV son una especie en extinción

Aunque resulte lamentable, los Operadores Móviles Virtuales (OMV) son ya una especie en extinción en España

Por Rafael Ugalde | 22 julio 2016 | Actualidad, Tecnología

Atrás quedaron los años y los esfuerzos de los Operadores Móviles Virtuales (OMV) que contribuyeron a bajar los precios del móvil y multiplicar la oferta de servicios.

Ante esta situación, la cantidad de empresas en España que han desaparecido suman 27, un listado que podría acrecentarse en los próximos meses.

Después de ocho años de aventura, los grandes operadores han acabado con la competencia de estos jugadores alternativos con cuatro armas demoledoras:

 

1. Adquisiciones. Primero fue Orange, quien compró Simyo y después Movistar a Tuenti. Pero la compra más impactante fue cuando Vodafone adquirió a Ono y Orange a Jazztel. Así progresivamente, se fue decantando la oferta de las OMV.

2. Escaso margen comercial. Los virtuales negociaron los precios de los servicios de red con las tres grandes marcas del mercado cuando la telefonía era un negocio de voz más que de datos. El objetivo de los OMV consiste en contratar un precio interesante para los minutos, sin considerar que el futuro pasa por los megas. De esta forma, las ofertas de conectividad móvil más competitivas se encuentran en el lado de los operadores de red y mucho menos entre los virtuales.

3. Creación de segundas marcas. Telefónica, Vodafone y Orange se pusieron a crear segundas y terceras marcas de bajo precio, para disputar el mercado a los OMV. De esta forma, Vodafone inventó a Lowi, Orange resucitó Amena y Movistar levantó a Tuenti. Esta estrategia resultó extraordinariamente exitosa para las grandes firmas, en detrimento de los OMV.

4. La convergencia da la puntilla. Las ofertas de servicios en empaquete lanzadas por Movistar, Vodafone, Orange –y pronto Más móvil–, darán la puntilla de los OMV, ya que no pueden competir con los grandes. Ahora los gigantes regalan segundas líneas sin incremento de precio.

Con esto se desvanece un proyecto con grandes perspectivas de competitividad en la industria.

Con información de El Economista.es

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