Inicio Tecnología 2017 En interconexión: ¿y los consumidores?

En interconexión: ¿y los consumidores?

En la telenovela “Las Telcos también lloran” hay varios roles protagónicos que parecen escritos por la misma Mary Shelley.

Me explico. En 1999, año en que se definen las tarifas de interconexión, se estableció el monto que una empresa pagaría a otra por este concepto; en ese año las leyes dieron vida a varios Frankenstein, como si uno fuera poca cosa.

Primero. Se estableció que serán las propias empresas operadoras las que se pongan de acuerdo entre sí para fijar la tarifa; pregunta obligada: ¿Y el consumidor?

Así, el organismo regulador del sector, léase la Comisión Federal de Telecomunicaciones, mejor conocida como la Cofetel y que, según se dice, preside Héctor Osuna (por aquello de las opiniones encontradas entre él y los comisionados), únicamente podrá interferir en caso de que los operadores no se pongan de acuerdo, tal y como sucedió en el 2005, año en el que Axtel se quejó por los cobros de interconexión de Telcel y ya no quiso pagarlas y se inconformó.

Sólo así fue que la Cofetel intervino y determinó que los costos de interconexión eran altos, esto sucedió cuando estaba al frente de la subsecretaría de Comunicaciones, Rafael del Villar, hoy comisionado de la Cofetel lo que ha generado más ruido que una podadora de pasto sobre la grava.

En este caso hay que recordar que para que Del Villar pudiera ir a la Cofetel dependía de la Suprema Corte y no de él, nomás faltaba que después de la escandalera que armó no dejara la Subsecretaría para ir a ocupar la silla de comisionado, a la que la Corte le dio el pase.

Segundo Frankenstein. En aquel 1999, las compañías acordaron establecer un cargo que se determinó como Facturación y Cobranza y que se fijó en 60 centavos de peso, este cargo debería tener una vigencia de seis meses, ojo, seis meses, y ¿qué cree?, se sigue cobrando ese cargo, que el año pasado fue de 50 centavos, ¡pero una cantidad que siguen cobrando!, la pregunta, otra vez, ¿y el consumidor?

Es necesario tener presente que los cobros por la llamada interconexión no son para la empresa que los cobra, sino para la que brinda el servicio al operador fijo para que éste pueda establecer llamadas a una línea móvil, exactamente a eso responde que en miles de hogares mexicanos prefieran bloquear sus líneas para que no se hagan llamadas a celulares; es decir, que tienen una línea telefónica en el 2009 como si fuera de 1970, cuando menos.

Existen cálculos que establecen que con la puesta en marcha de las tarifas que propone la SCT, el flujo de llamadas de fijos a celulares crecería 20%, así que los operadores no estarían precisamente perdiendo lo que han dicho algunos que dejarían de percibir por estos conceptos.

Sea como sea, es indispensable que alguien haga algo para que estos dos puntos que pegan directo al bolsillo del consumidor se corrijan cuanto antes.

Por último, hay que reconocer que la diferencia entre los “Frankensteins” del sector mexicano de las telecomunicaciones son reales, mientras que el que creó con su pluma Mary Shelley es un personaje de ciencia ficción, por cierto uno de los más grandes del género.

Fuente: El Economista, Pedro Suárez Aguilar, México 

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