Inicio Tecnología 2017 Interconexión (Columna de Ernesto Piedras)

Interconexión (Columna de Ernesto Piedras)

La interconexión es un elemento central para promover la competencia al expandir las capacidades y multiplicar las redes prestadoras de servicios, permitiendo que los usuarios elijan libremente al concesionario que más les convenga, basando esta decisión en condiciones de precio, calidad y cobertura.

Históricamente, la experiencia internacional regulatoria muestra que la capacidad de enlazar el mayor número de redes posibles ha contribuido a mejorar las capacidades de interconexión y, con ello, sus impactos sistémicos en operadores y usuarios.

Además, la misma experiencia revela un doble efecto. Por una parte, los precios de la banda ancha en países sin políticas de desagregación exceden los precios de países con algún tipo de desagregación, siendo México, en el conjunto de países de la OCDE, el único que no cuenta con política alguna en ese sentido.

Además, aquellos países que han optado por estos esquemas, no padecen el déficit de capital de infraestructura que se registra en los que no han optado por dichos esquemas más abiertos en cuanto a las capacidades de interconexión de sus redes.

El sector de las telecomunicaciones se ha constituido como un sector líder en la economía nacional. Sin embargo, ha hecho patente lo difícil que resulta generar un sano ambiente de competencia dadas las economías de escala implícitas en su operación.

Al igual que otros servicios de infraestructura y de economías de red como las de energía, transportes, ductos y servicios públicos, en México y en buena parte del mundo, las telecomunicaciones fueron históricamente provistas por agentes monopólicos gubernamentales o privados.

El desarrollo tecnológico, acompañado por una regulación pro competitiva, se ha empleado en décadas recientes para dar entrada a competidores en segmentos del mercado, como inicialmente fue el de larga distancia y en la actualidad los servicios local, móvil, de Internet y más recientemente la televisión restringida.

Estos nuevos competidores entrantes enfrentan durante su arranque el reto de realizar grandes inversiones con periodos de retorno de inversión muy largos, dificultad para lograr las economías de escalas del antiguo monopolio y con costos que los ponen en desventaja hacia el mercado.

Lo anterior se contrapone al ideal de lograr un mecanismo para optimizar y maximizar el impacto positivo en términos de productividad, competitividad y bienestar social, derivados de los servicios de telecomunicaciones modernas.

Definitivamente, en condiciones de plena interconexión, el capital de infraestructura registra una importante y sostenida expansión en el mediano y largo plazos, derivada de la apertura de accesibilidad a su uso para otras redes complementarias.

Con todo, dada la evidencia internacional, es razonable pero plenamente justificable desde la óptica social que el operador principal incurra en costos adicionales marginales, asociados a un beneficio mayor en bienestar social que dicho costo. Aún más, en el mediano plazo, el sector y la sociedad en su conjunto cuentan con una acumulación mayor de redes de infraestructura de telecomunicaciones, cobertura, variedad de servicios y de oferentes, con los consecuentes efectos positivos sobre la competencia, calidad y tarifas competitivas.

Efectivamente, como muestra la experiencia histórica e internacional, se fomenta el desarrollo de un ambiente competitivo entre los participantes del mercado y el operador principal, si se prohíben tarifas que no reflejen el costo de interconexión incurrido por los operadores.

Además, se podrían evitar conductas del operador principal que atenten en contra de la sana competencia del mercado al descartar la posibilidad de que se niegue la interconexión a los demás concesionarios solicitantes por razones de capacidad.

Es por ello que resulta una condición necesaria para la competencia efectiva reconocer que la interconexión representa un elemento central para promoverla, al expandir las capacidades y multiplicar las redes prestadoras de servicios, permitiendo que los usuarios elijan libremente a su concesionario, basando esta decisión en condiciones de precio, calidad y cobertura.

Fuente: El Economista, Ernesto Piedras, Director General de The Competitive Intelligence Unit (www.the-ciu.net

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