Japón pone freno a Airbnb

Japón pone freno a Airbnb

La legislación del Ejecutivo japonés obliga a los arrendadores de vivendas de Airbnb a alquilar sus casas durante al menos una semana; el servicio aportó entre 2014 y 2015 unos 1,750 millones de euros en la economía nipona

Por Mundo Contact | 14 marzo 2016 | Actualidad, Web

Con el fin de proteger a la industria hotelera, el Gobierno nipón ha aprobado una restrictiva ley que afecta al alquiler vacacional de viviendas particulares.

Japón cuenta con una oferta hotelera insuficiente, y aun así busca regular el alquiler de viviendas con fines turísticos, como es el caso de Airbnb, un negocio que generó el pasado año 1,750 millones de euros en el país asiático.

La legislación del Ejecutivo japonés obliga a los arrendadores de vivendas de Airbnb a alquilar sus casas durante al menos una semana y la normativa en algunos municipios añade que se notifique a los vecinos y al cuerpo de bomberos la estancia de los inquilinos y que se guarden sus datos personales durante los tres años posteriores a la visita.

‘La industria hotelera no tiene suficiente capacidad para acomodar a los miles de turistas que visitan las grandes ciudades como Tokio u Osaka. Algo nuevo como Airbnb es realmente necesario aquí’, opina Koji Tsurumoto, responsable del medio especializado en turismo Travel Voice Japan.

Para el experto, el portal de alquiler de viviendas no está dañando a los hoteles de la tercera economía del mundo: ‘El turismo está creciendo a tal ritmo que hay mercado para todos’, apuntó.

Las cifras de Airbnb hacen evidente su éxito en Japón. Entre 2014 y 2015 generó unos 1,750 millones de euros en la economía nipona. Además, creó unos 21,791 empleos en el país asiático y ofreció alojamiento a casi 600,000 personas que pernoctaron de media 3.8 noches y gastaron unos 1,373 euros en su viaje al país asiático.

Unos 5,000 japoneses alquilaron su casa el año pasado a través de este operador online, que oferta inmuebles vacacionales en más de 300 ciudades japonesas, señaló recientemente la empresa con sede en San Francisco.

En promedio, cada uno de los arrendatarios se embolsó alrededor de 7,751 euros, mientras que los inquilinos ahorraron un 65% respecto a lo que habrían invertido en un hotel tradicional. El 90% recomendarían el alojamiento a sus amigos y familiares, según Airbnb.

EFE

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