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La banca tradicional, obligada a mirar hacia el consumidor

La banca tradicional está obligada a crear una estrategia que brinde a los consumidores la rapidez y eficiencia a la que están acostumbrados al utilizar servicios como Uber, Amazon y Facebook, en opinión de expertos durante la Conferencia Fintech Américas 2017.


‘La banca tiene que ofrecer la experiencia de Uber a los consumidores. Lo que ellos quieren es tener un banco en su bolsillo con el que puedan hacer todo’, según Gilberto Caldart, presidente para América Latina y el Caribe de MasterCard.

El directivo opina que la industria bancaria está llamada a proveer ‘una gran experiencia digital’ a sus clientes teniendo en cuenta que para 2025 habrá 80,000 millones de dispositivos conectados en el mundo.

‘Creemos fuertemente que los bancos deben ser usados desde el teléfono, aprovechar la relación en línea que tienen con los consumidores para posibilitar que hagan todo lo que quieren: pagar sus cuentas, usarlo como una billetera, iniciar transacciones, y de ahí en adelante todo’, resaltó Caldart.

Por su parte, Ray Ruga, fundador de Fintech Américas, considera que los líderes de las instituciones financieras se harán un bien estudiando a otras industrias que han sido completamente transformadas por innovadoras startups o empresas emergentes.

‘Para los que se adapten, será una oportunidad’, dice Ruga al destacar la importancia de que la banca tradicional aproveche la experiencia de las empresas tecnológicas del sector financiero (fintech).

‘Las fintech tienen la agilidad, la experiencia del usuario, la tecnología, el pensamiento innovador’, agrega Caldart, mientras que los bancos aportan su ‘nivel, la confianza de sus clientes, la pericia en el campo, y tienen el dinero’.

‘Una de las grandes debilidades en el espacio fintech hoy es el muy alto costo de adquisición de clientes, que en el caso de las plataformas de préstamos superan el 50% de los ingresos’ precisó.

Un informe señala que los bancos poseen un tesoro en datos históricos de clientes que es potencialmente muy valioso, sin embargo, la mayoría de ellos no tienen el tiempo, los recursos o la experiencia para acceder a él, analizarlo o monetizarlo.

Destaca que el problema no es si se tienen ‘cantidad’ de datos, sino si se puede acceder a los mismos y utilizarlos.

Caldart asevera que esta información de los clientes representa ‘un gran poder’ para la industria bancaria para personalizar los servicios. ‘La banca está enfrentada a un consumidor que es cambiante, no tolerante y que quiere todo al mismo tiempo’.

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