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Los efectos sociales de la digitalización

El Internet de las cosas (IoT) y el Big Data son más que sólo innovación tecnológica, ya que tienen influencia en la economía, en la política y en la sociedad, alrededor del mundo.

La prevalencia de sensores, hardware que sigue siendo cada vez más potente a medida que los precios disminuyen; el constante incremento en la conectividad; almacenar cantidades ilimitadas de datos por sí mismos; no se suman a una transformación digital. Éstos simplemente constituyen los requisitos necesarios para su implementación técnica.

La transformación digital ya está cambiando cada campo que implica la medición, diagnóstico o control. La pregunta más importante es: ¿cuáles son los beneficios reales de estos desarrollos?

El propósito del Internet de las cosas es ayudar a resolver problemas reales, impulsar el desarrollo y la implementación de nuevas soluciones, incluso en industrias que, hasta ahora, no han sido típicamente muy digitalizadas, como la minería, el transporte marítimo y la agricultura.

La digitalización también afecta el valor de productos como los automóviles. El valor de un vehículo ya no es puramente una función de su hardware. El software también juega un papel cada vez más importante. El motor –tradicionalmente el punto focal de ingeniería e innovación– es completamente irrelevante en las decisiones de compra de vehículos eléctricos. Además, el rendimiento sigue aumentando a medida que las dimensiones se vuelven más compactas.

Nuevos modelos de negocio basados en el Internet de las cosas también son un tema de discusión. Pagar por el uso es una opción aquí. En lugar de centrarse en productos y dispositivos conectados, es hora de pensar en sistemas y servicios conectados. Muchos de estos servicios serán gratuitos. En cuanto a los efectos sociales de la digitalización, es evidente que tiene al menos tanto impacto como la invención de la moneda, o incluso la escritura.

Las discusiones sobre el tema de la energía invitan a la reflexión. Uno de los mayores desafíos es proporcionar electricidad al mundo para que todas las personas tengan acceso a electricidad asequible. La gente en los países en desarrollo y los mercados emergentes quieren tener acceso al mundo, quieren información. Al mismo tiempo, existen expectativas justificadas en relación con las preocupaciones medioambientales y la eficiencia energética que deben abordarse.

¿Qué regiones necesitan qué tecnologías, qué se ajusta en una sociedad en particular? La digitalización y las innovaciones técnicas adicionales en el campo de la energía jugarán un papel central en la mejora de la  eficiencia energética en todo el mundo y en la implementación de sistemas de distribución inteligentes.

Asimismo, son relevantes las desventajas para la sociedad que están implícitas en la digitalización. ¿El aumento de la conexión y la transparencia no causa el fin de la privacidad, la pérdida de puestos de trabajo y la división de la sociedad? ¿No es sólo una pequeña élite global que se beneficia de la digitalización? ¿La globalización y la digitalización realmente conducen a la prosperidad? E incluso si lo hacen, el aumento de la prosperidad no ha dado como resultado la paz mundial.

Las tecnologías avanzadas y la capacidad de comunicación global no sustituyen la necesidad de contacto social y confianza, por valores locales. Porque la confianza funciona en unidades pequeñas y manejables mucho mejor que en redes anónimas. Así que hay buenas razones para observar la contra-tendencia a la globalización, la des-globalización, también.

Una importante conclusión alcanzada en el Techology Forum de ABB es que la educación, la ciencia y la investigación son clave para que los pueblos del mundo puedan beneficiarse de las ventajas de la globalización, la digitalización y la innovación tecnológica.

Por Reiner Schoenrock, Head of Strategic Product and Innovation communications de ABB

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