Los riesgos de seguridad al conectar nuestros cuerpos a Internet

Los riesgos de seguridad al conectar nuestros cuerpos a Internet

¿Puede un hacker llegar a ser nuestra copia virtual con un simple saludo de mano? ¿Qué sucede cuándo nuestras llaves privadas estén bajo la piel?

Por Mundo Contact | 24 febrero 2015 | Actualidad, Articulos, Tecnología

El número de humanos con implantes tecnológicos está aumentando cada día. Gracias a la invención y adopción generalizada de dispositivos como marcapasos, bombas de insulina, audífonos y sistemas de estimulación cerebral profunda, el mundo se está llenando con humanos que podrían ser considerados biónicos.

Pero informes recientes en los medios describen otra variedad de humanos ‘actualizados’, es decir, personas que se implantan tecnología por razones ajenas a la salud y simplemente para una mayor comodidad en la vida cotidiana; personas con implantes inteligentes que les permiten controlar cerraduras de puerta, hacer compras y tener acceso a sistemas informáticos con el gesto de la mano.

Entonces surge la pregunta: ¿debería ser un motivo de preocupación el permitir que nuestros cuerpos contengan cantidades crecientes de datos personales sujetos a hackeo?

Kaspersky Lab y la comunidad Sueca de biohackers BioNyfiken han decidido colaborar de manera conjunta para descubrir las realidades al conectar nuestros cuerpos a Internet.

trabajo-futuroBioNyfiken, una comunidad Sueca de biohackers, está liderando el movimiento de la normalización del fenómeno de implantación de chips y su oferta a las masas. En su opinión, el contar con un implante inteligente subcutáneo no es tan diferente a llevar un arete o tener un tatuaje. Además, piensan que un número creciente de personas escogerá tener implantes compatibles con NFC que contengan toda una variedad de información.

La tendencia dentro del Internet de las Cosas ha sido crear productos y comercializarlos rápidamente. La seguridad es a menudo una reflexión tardía y en ocasiones, inexistente. Y aunque la bioaumentación ha sido un tema de ciencia ficción por un largo tiempo, pocas historias abordan sus implicaciones cotidianas: ¿Qué sucede cuándo nuestras llaves privadas estén bajo la piel? ¿Puede llegar alguien a ser una copia virtual mía con sólo saludarme de mano? ¿Quién podría estarme siguiendo por todas partes?

Nyfiken significa ‘curioso’ en sueco, y cuando se trata de contestar a estas preguntas, verdaderamente lo somos, asegura Patrick Mylund Nielsen, Investigador Senior de Seguridad en Kaspersky Lab.

‘Vemos una comunidad de crecimiento rápido de personas que experimentan con implantes de chips, los cuales permiten a los usuarios realizar fácil y rápidamente una variedad de tareas diarias, como permitirles el acceso a edificios, abrir dispositivos personales sin códigos PIN y habilitar la lectura de varios tipos de datos almacenados’, señala Hannes Sjoblad, uno de los fundadores de BioNyfiken.

‘Considero el despegue de esta tecnología como otro momento de interfaz en la historia de la interacción humano-computadora, similar al lanzamiento de la primera computadora con Windows o la primera pantalla táctil. La identificación por medio de un toque o contacto es innatamente natural para los humanos. Los códigos PIN y contraseñas no son naturales. Y cada dispositivo adicional que tenemos que traer para identificarnos como un llavero de control remoto o una tarjeta magnética, es un elemento más que enreda nuestras vidas’.

BioNyfiken y Kaspersky Lab buscar colaborar en un proyecto abierto de investigación para explorar las vulnerabilidades de estos chips en situaciones de uso cotidiano y, en caso de encontrar vulnerabilidades, identificar las maneras de enfrentarlas.

Eugene Kaspersky, CEO de Kaspersky Lab, comenta: ‘En lo personal, yo preferiría no implantarme un chip. Sin embargo, comprendo que el progreso tecnológico no se puede entorpecer y habrá innovadores que están listos para aceptar el riesgo y probar los límites de la tecnología experimentando en sus propios cuerpos. Sólo me gustaría que lo hicieran con los ojos abiertos y con la seguridad como prioridad en sus mentes, y no como una readaptación que se les ocurre después de los hechos, como tan a menudo suele pasar’.

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