Televisión móvil, ¿el futuro?

Por Mundo Contact | 20 octubre 2008 | Tecnología

La convergencia tecnológica y los nuevos servicios de telecomunicaciones -hasta hace algunos años impensables-, son la llama que está avivando el fuego en una especie de euforia por la televisión móvil. Se estima que ésta tendrá en un par de años alrededor de 700 millones de usuarios en el mundo con su derrama económica tanto para los fabricantes de equipos y operadores de telecomunicaciones como para los productores de contenidos. Pero, ¿qué es esto de la TV móvil que parece prometer la bonanza a todos, en una suerte de etapa final de la revolución electrónica?

La TV móvil es el servicio inalámbrico de transmisión de contenido televisivo, que -a diferencia de la TV tradicional- está caracterizada por la movilidad e interactividad. Además, la TV móvil puede difundirse del operador que transmite contenidos a un suscriptor (unicast o Video on Demand), a varios suscriptores (multicast) o a todos los usuarios (broadcast). Los equipos para recibir TV móvil van desde teléfonos celulares y PDA hasta laptop y televisores en los automóviles.

Las redes de telecomunicaciones que pueden prestar TV móvil son las celulares (por ejemplo, red 3G) o las de radiodifusión. Y como todo en la vida, cada una tiene sus ventajas y sus desventajas. Si se utiliza la red de celular 3G se aprovecha la infraestructura existente, pero la TV móvil acapararía gran parte de la capacidad de la red (banda ancha), lo que implicaría menor calidad de servicio (p. ej., de voz) o menor velocidad (p. ej., acceso a Internet). Además, pocos celulares están equipados con el hardware y software, que permitirían recibir la señal de TV. Las redes de radiodifusión tendrían la ventaja de que se instalaría una red dedicada para la TV móvil, sin embargo, esto precisa fuertes inversiones de capital.

Dejando atrás los inconvenientes técnicos, existen muchas cuestiones legales y regulatorias que surgen para la TV móvil. ¿Es un servicio de radiodifusión como la TV abierta? ¿Es un servicio más parecido a la TV de paga? En México, ¿cómo lo va a definir la Comisión Federal de Telecomunicaciones y la Secretaría de Comunicaciones y Transportes? Si se equipara a radiodifusión, entonces no existirá inversión extranjera. Si se reputa como TV de paga, ¿tendrá injerencia la Secretaría de Gobernación en cuanto a publicidad y contenidos? ¿Cuál será la postura de la Comisión Federal de Competencia en cuanto a posibles integraciones verticales de productores de contenido y prestadores del servicio de TV móvil? ¿Se liberará espectro de la banda de 700 MHz (canales 52 a 69) para la TV móvil?

Estas preguntas sin respuesta en México, han sido abordadas en la Unión Europea, en la que se considera que cuando un servicio de televisión (p. ej., bajo demanda) tiene la intención de recibirse por el público en general y compite por la misma audiencia, entonces el usuario europeo tiene una expectativa de protección similar a la TV abierta. Por tanto, se requiere tener regulación -menor que para la TV abierta-, que promueva la producción europea y la diversidad cultural, entre otros.

Mi pronóstico es que la TV móvil será una necesidad para unos cuantos y un lujo inaccesible para la mayoría. Lo cierto es que en un intento por encontrar el nuevo servicio tipo killer application, la TV móvil será un tema de discusión obligado.

Invitación. El jueves 23 de octubre, a las 19 horas, se presentará el libro de mi autoría Derecho de las telecomunicaciones en el Centro Cultural Tenanitla, sito en Amargura 4, San Ángel, en México, DF. Esta obra fue publicada en coedición de Miguel Ángel Porrúa y la Cámara de Diputados. Derecho de las telecomunicaciones busca difundir conocimiento en la materia, presentando los principios técnicos, económicos y jurídicos más relevantes de las telecomunicaciones en la experiencia internacional y nacional, incluyendo las interpretaciones del Poder Judicial Federal. El libro será presentado por el diputado Suárez del Real, el comisionado Del Villar, de la Cofetel, y el comisionado Flores Bernés, de la Cofeco.

Fuente: El Financiero, Clara Luz Álvarez, México