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Algunas Implicaciones de la nueva Ley Federal de Telecomunicaciones y de Radio y Televisión. Entrevista a Ernesto Piedras

Revista Mundo-ContactAlgunas Implicaciones de la nueva Ley Federal de Telecomunicaciones y de Radio y Televisión
Entrevista: Ernesto Piedras (Economista)

Valdir Ugalde

La semana pasada fue aprobada por el Senado de la República la nueva Ley de Telecomunicaciones.

Dada la importancia que representa dicha ley para la industria, y tomando en cuenta la controversia que ha generado, Mundo-Contact entrevistó al economista Ernesto Piedras, uno de los especialistas más calificados en la industria, para conocer su punto de vista al respecto.

La necesidad de una legislación acorde con la realidad de la industria

Piedras afirma que, el objetivo de la operación de estos sectores convergentes de telecomunicaciones y radiodifusión debe ser la maximización del bienestar del consumidor (individual, familiar y empresarial o productivo), sobre la base de una sana operación de la industria. Al respecto, se puede observar que actualmente, en nuestro país la penetración de servicios de telefonía fija, móvil e Internet es muy baja y no ofrece la calidad suficiente, a pesar de los esfuerzos de la industria por mejorarla. Además, no hay un esquema tarifario adecuado, todo lo cual impide lograr la solidez y la competitividad en el sector.

En su opinión, esta ley representa el reconocimiento de un fenómeno mundial: la convergencia de las telecomunicaciones, la cual tiene implicaciones tanto en los mercados como en los usuarios finales. “Hoy, los usuarios residenciales y empresariales esperan obtener servicios integrados, y para ello debe existir un marco regulatorio. Esta ley intenta replicar las experiencias exitosas que se han dado a nivel mundial.”

Con respecto a la polémica generada por esta ley, el entrevistado afirma que ha faltado una comprensión más completa en torno a su impacto sobre la parte comercial y la parte de políticas públicas. “Las licitaciones en México y en el resto del mundo se otorgan a favor de quien paga más y ofrece las garantías tecnológicas: ésa es la parte comercial que pretende abarcar esta ley. Pero la parte social, cultural y educativa está protegida y respaldada; no se va a licitar comercialmente, sino que se va a otorgar bajo criterios de bienestar social por una política pública eficiente.”

Piedras estima que al menos un 23% del valor de la industria se ha perdido por una inadecuada aplicación regulatoria, y considera que la nueva ley favorecerá al sector, ofreciendo reglas más claras para que las empresas puedan tomar mejores decisiones de inversión. “Las telecomunicaciones son hoy en día un insumo de producción, y carecer de ellas limitaría nuestra productividad y nuestra competitividad. Durante muchos años no habíamos tenido reformas en la industria, lo cual coincide con que nuestros indicadores de competitividad han mostrado una tendencia a la baja. Podemos deducir que existe una asociación muy clara entre estos dos elementos. Incluso una causalidad, es posible afirmar.”

Los beneficios de la nueva legislación

El entrevistado destaca que los beneficios de esta ley consisten principalmente en una mayor cobertura y una mejor calidad del servicio ofrecido, ya que se fortalece la competencia entre operadores “sanos”. Señala que actualmente la tecnología está permitiendo mejorar y abaratar los servicios. Por su parte, la industria está segmentando sus mercados de una manera más adecuada, creando paquetes dirigidos a consumidores específicos. Sin embargo, la regulación no ha progresado al mismo ritmo, lo cual ha evitado que el usuario final goce plenamente de todos esos beneficios.

Otro de los avances logrados se relaciona con una mayor autonomía para la Cofetel. “Este organismo tendrá mayores atribuciones, y podrá actuar con mayor independencia del ciclo político o fase del sexenio en el que se encuentre. Espero que, dentro de dos o tres años, sea la Cofetel la que nos siente a todos a discutir el tema, como un agente autónomo y promotor del cambio.” Considera además que la Cofetel tiene la obligación de generar un plan de largo plazo para el sector, ofreciendo garantías y siendo susceptible al escrutinio público. “Debemos exigir cuentas a la Cofetel a partir de ahora, aprovechando este nuevo marco regulatorio.”

Los retos para el futuro

Agrega que la ley aprobada es perfectible, especialmente por tratarse de un sector que es tan cambiante en cuanto a la tecnología. “Los mercados se ajustan todos los días y la ley tiene que actualizarse. Es como ajustar las reglas de tránsito para adaptarse a la aparición de mejores vehículos y mejores combustibles. En este sentido cabe insistir en que se debe legislar buscando maximizar el bienestar del consumidor sobre la base de una operación sana de la industria”.

De acuerdo con Piedras, aún es necesario que la Cofetel adquiera mayores atribuciones en materia de sanciones, permisos y concesiones. Sin embargo, no piensa que deba tener injerencia en materia de contenidos, pues considera que no es el órgano adecuado para ello.

Según el entrevistado, la maduración del mercado mexicano permitirá que en un plazo de seis o siete años pueda empezar a instrumentarse una desregulación, sobre la base de una mayor cobertura, una mejor competencia y mejores condiciones de la industria en general. Ello puede lograrse al tiempo que se implementen políticas públicas que tengan como objetivo ofrecer mejores servicios a las poblaciones alejadas y a los niveles socioeconómicos más desfavorecidos.

Piedras concluye afirmando que considera positiva la discusión abierta que se generó en torno a esta ley. “Al final, y después de varios años, se logró un esquema bastante robusto, el cual nos da una buena base para seguir trabajando en la actualización y calibración regulatoria.”

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