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Fibra óptica de la CFE

El anuncio de la licitación de un par de fibras oscuras de la red de fibra óptica de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) constituye un paso adecuado para aumentar los niveles de competencia que presenta el mercado de las telecomunicaciones en México, pero sus efectos sobre las tarifas a los usuarios finales, en ausencia de conductas colusivas, se empezarán a sentir hasta el próximo año.

Al respecto, es adecuado que el gobierno federal utilice su infraestructura para proveer una red de transporte inter-urbano, alternativa a la de Telmex, al operador que resulte ganador de la licitación, sin necesidad de forzar la desagregación de la red del incumbente o de imponerle regulación tarifaria adicional.

Pero los efectos benéficos sobre los consumidores de una mayor competencia tardarán en manifestarse porque, independientemente de los plazos establecidos para la licitación de 21,400 kilómetros de red de CFE, de instalar 111 puntos de entrada con infraestructura adecuada para satisfacer las necesidades técnicas del operador ganador – con el fin de que éste proporcione acceso a otras empresas de manera no discriminatoria y a precios competitivos- demorará entre seis y nueve meses.

Asimismo, sus repercusiones en la cobertura de accesos de fibra óptica para proporcionar súper banda ancha pueden ser limitadas, debido a que la red de fibra de CFE no es una red de acceso, por lo cual el operador ganador deberá instalar anillos de fibra óptica y hacer despliegues de fibra a los distritos comerciales y a las zonas residenciales de alto consumo de su interés para poder ofrecer sus servicios a los usuarios finales, lo cual tomará tiempo.

Actualmente no existen condiciones adecuadas para incentivar el despliegue de accesos de fibra óptica, ya que la empresa que cuenta con la capacidad para hacerlo, Telmex, esperará hasta que se introduzcan cambios regulatorios que le permitan proporcionar a sus clientes paquetes múltiple play: de voz, datos y video, y dado el futuro previsible del mercado, servicios móviles.

Asimismo, aun suponiendo que el casi seguro ganador de la licitación, Telefónica, esté interesado en desplegar accesos de fibra óptica a gran escala, bajo dicho escenario no puede esperarse que existan niveles adecuados de competencia en dicho mercado, lo que retrasaría el despliegue de fibra y mantendría al país en los últimos lugares internacionales de cobertura de estos accesos.

Por otro lado, resulta sensato que SCT haya indicado que se procederá a licitar las bandas de 1.7, 1.9 y 2.1 GHz, enfocadas a los servicios móviles, antes que las bandas correspondientes al segmento de 3.4-3.6 GHz aptas para acceso inalámbrico fijo. Tanto el fuerte retraso para licitar dicho espectro adicional para operadores celulares, como la preocupación actual de múltiples empresas acerca de la viabilidad comercial de tecnologías fijas como WiMax así lo aconsejan.

Sin embargo, siguiendo las medidas que han empezado a tomar la FCC en Estados Unidos y Ofcom en el Reino Unido, esto debe acompañarse de una reforma integral del manejo del espectro radioeléctrico.

El resolver estos problemas regulatorios es parte indispensable del diseño de una estrategia integral para aumentar la cobertura de banda ancha. Las autoridades del sector dieron un primer paso, ¿tendrán clara la ruta para cumplir las promesas de beneficiar a las empresas mexicanas con servicios de telecomunicaciones más baratos y de mejor calidad?

Fuente: El Economista, Fedrnando Butler, México 

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