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Innovación y tecnología en la empresa, ¿para qué?

El desarrollo de tecnología ha dejado de ser una opción dentro del mundo de los negocios. Cualquier empresa competitiva es consciente de la necesidad de actualizar todas sus herramientas especializadas, ya sea en mejorar las
versiones de software o bien en nuevos sistemas que facilitan los procesos internos.

Sin embargo, no todas las organizaciones se plantean el siguiente reto: ¿Cómo preparar a la esfera de la alta dirección para entender la nueva dinámica en el mundo de los negocios?

La realidad de nuestro país es muy peculiar, porque si bien la mano de obra cada vez está más capacitada, las empresas no están generando el valor agregado que se requiere.

En otras palabras, falta innovación de nuevos productos. No se cubren las necesidades específicas de los clientes y por tanto nos estamos rezagando. México requiere de generar un mayor valor agregado en sus productos o servicios
para poder ser más competitivo. Es necesario desarrollar nuevas ofertas de valor y generar nuevas habilidades en los responsables de la alta dirección. El rol de un directivo moderno debería contemplar el aprovechamiento de las
nuevas tecnologías para dar nuevos servicios. El Director General requiere de nuevas habilidades enfocadas a la innovación:

Creatividad: nuevas ideas en la organización. El director debería fomentar la iniciativa y los sistemas para que su gente proponga sin temores ni reservas.Aprovechar el conocimiento interno de la empresa. La dirección general necesita nuevos mecanismos de retroalimentación dentro de su organización para buscar nuevas aplicaciones del conocimiento y procesos existentes.Sensibilidad para leer las nuevas necesidades del mercado. Todo aquello que necesite el cliente debiera traducirse en ofertas de valor.Cambiar los procesos internos y poder aprovechar las innovaciones. Si el Director General no tiene la capacidad de lograr las modificaciones que su organización requiere, las propuestas creativas de su gente se quedan en el aire. Se necesita la habilidad de gestionar el cambio y sobre todo tener la capacidad para materializar las ideas y convertirlas en valor agregado.

La tecnología dentro de los procesos internos de las organizaciones

Usualmente la tecnología coadyuva en la coordinación de las relaciones internas de las organizaciones. Si bien, no representan una ventaja con respecto a la competencia (ya que ellos también usan tecnología), sí facilita los procesos internos para tener un nivel mínimo de desempeño y hacerlos más eficiente. El Director General no puede darse el lujo de no actualizar sus instrumentos y herramientas tecnológicas permanentes.

La organización debe estar preparada para constantes cambios que permitan dicha actualización permanente y una vigencia competitiva. Tener las herramientas directivas para gestionar el cambio es una necesidad inherente del director moderno.

Aplicaciones tecnológicas en productos y servicios

Fuera de los procesos internos existen elementos indispensables para dotar a los productos y servicios de competitividad, además se requieren de nuevas aplicaciones y procesos de innovación.

Las empresas mexicanas deberían ofrecer lo que las demás no. En este sentido, el Director General debe tener la capacidad para hacer que a las viejas ideas se apliquen nuevas herramientas para refrescar sus productos o bien encontrar nuevos elementos que rejuvenezcan los viejos productos.

El director moderno necesita gestionar el cambio para generar nuevos negocios, para hacer más eficiente aquello que hace y así poder ser más competitivo. En la actualidad no hay estabilidad, la única constante es el cambio. El directivo debe acostumbrarse a cambiar la organización muy a menudo.

En el Instituto Panamericano de Alta Dirección de Empresa (IPADE) nos hemos dado cuenta de dicha necesidad y es así que hemos desarrollado el Programa de Alta Dirección en Innovación y Tecnología (ADIT).

Durante el Programa ADIT, mismo que comienza en mayo, se pretende reflexionar sobre algunas cuestiones que son estratégicas para el buen desempeño de la empresa e indispensables para definir su futuro, tales como: anticiparse a los cambios y a las tendencias tecnológicas actuales, reconocer cuándo, por qué y cómo una innovación tecnológica podría ser adoptada y aplicada a los negocios; si ésta se constituirá en una oportunidad de mercado, o si se hará obsoleta a corto plazo.

Fuente: El Economista, Miguel Estrada Guzmán, Director del Programa de Alta Dirección en Innovación y Tecnología (ADIT) del Instituto Panamericano de Alta Dirección de Empresa (IPADE) 

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