Inicio Tecnología. La Nueva Telefonía: VoIP

La Nueva Telefonía: VoIP

Entre los servicios más novedosos se encuentra la telefonía que se realiza a través del protocolo de Internet o Voz sobre IP (VoIP), misma que permite la conexión entre números telefónicos a un menor costo, en la misma calidad de los servicios convencionales.

En México el día de hoy son varias las empresas que brindan este servicio: Alestra en unión con MVS tienen el servicio Masternet, Avantel cuenta con Netvoice, Grupo Iusa tiene VoxIP, y Maxcom cuenta con otro servicio. Estas empresas han empezado a brindar el servicio de VoIP principalmente a usuarios residenciales y a pequeñas empresas, teniendo buena aceptación, dado que les permite realizar por un costo fijo llamadas locales y acceso a Internet de banda ancha. Si bien estos servicios apenas cuentan con uno 8 mil usuarios registrados en México, en otras partes del mundo su uso es ya extensivo a grado tal que ha dejado a los ingresos de empresas telefónicas de larga distancia en un predicamento.

La regulación sobre el tema por parte de la Comisión Federal de Telecomunicaciones (Cofetel) es inexistente. Quienes presentan hoy día el servicio de VoIP lo hacen amparados en sus títulos de concesión de telefonía convencional. Pero no existe formalmente el concepto de VoIP y prácticamente ningún concesionario ha registrado las tarifas correspondientes. Y al no haber certidumbre jurídica por parte de la Cofetel, se ponen en riesgo las inversiones hasta ahora realizadas, con la agravante de que las indefiniciones regulatorias han hecho han hecho crecer en México a un sector informal – “pirata”- que ofrece también telefonía VoIP. De hecho, mensualmente se presentan ante la Cofetel docenas de denuncias de empresas que prestan servicios de Voz por Internet sin estar autorizados para operar en México y que no cuentan con ningún tipo de concesión. De hecho, fuentes de la industria telefónica han identificado a por lo menos 50 empresas que se presumen “piratas” por prestar servicio de VoIP, entre las cuales sobresalen Ekomercio, Vonage y Net2phone.

Estas empresas telefónicas “piratas” operan en México con total impunidad, dado que o no existen físicamente en el país de plano, la autoridad no realiza procedimiento alguno a efecto de combatirlas, argumentando diferencias de criterios entre la Cofetel y la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT). Si bien varias empresas de telecomunicaciones han empezado a prestar los servicios VoIP, falta por ver qué actitud asume Telmex, el mayor proveedor de telecomunicaciones en el país. Sin lugar a dudas, más temprano que tarde se tendrá que sumar a esta dinámica tecnológica. Es probable que hasta el momento no lo haya hecho, dado que implica migrar clientes de servicios de larga distancia a la plataforma VoIP donde ingresos para las empresas son menores. También, no es difícil imaginar que Telmex esté tomando el tiempo necesario a efecto de ofrecer una canasta más amplia de servicios, como pueden ser los de Internet, audio y video, así como la propia telefon VoIP, lo que le permitiría compensar la disminución de ingresos por un servicio en particular –la larga distancia- con lo que se generaría a través de un paquete más amplio de servicios.

Lo que es fundamental es que las autoridades mexicanas establecieran un marco regulatorio para impulsar la prestación de los servicios VoIP a efecto de dar seguridad jurídica a los inversionistas, pero al mismo tiempo asegurar que los usuarios mexicanos de telefonía cuenten con servicios económicamente más accesibles y cuya calidad sea comparable con la telefonía convencional. La Cofetel, al omitir regular estos servicios, no está protegiendo a un segmento de la industria o el desarrollo ordenado de la misma. En realidad, las omisiones de la autoridad han sido en perjuicio directo del consumidor, quien está teniendo que pagar precios más elevados por servicios que se prestan ya a través de distintas tecnologías por varios concesionarios, a precios más reducidos, en México y el mundo.

Reforma, Negocios, Pág. 6A, Javier Tejado, martes 19 de abril 2005.

Opinión