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La realidad virtual y mixta llegan al aula del futuro

En el futuro, una escuela totalmente virtual podría eliminar por completo la necesidad de un edificio escolar dedicado

La realidad virtual y mixta llegan al aula del futuro

Un salón de clases de 2020 probablemente no será tan diferente como el de hoy. Pero, los medios utilizados para la enseñanza y el aprendizaje, que se habían mantenido constantes durante siglos, ahora están experimentando un cambio acelerado.

La realidad virtual y mixta están entrando al aula y dando vida a los sujetos.

 

Iniciativas actuales

Los viajes de campo virtuales a museos, sitios históricos, incluso a períodos pasados en la historia ahora son posibles sin salir del salón de clases.

Por ejemplo, Google virtual Expeditions lleva a los estudiantes a “visitas guiadas de lugares donde los autobuses escolares no pueden ir”.

Por bajo costo, Google Cardboard también ofrece una experiencia de realidad virtual inmersiva en 3D a los estudiantes. Cada cartón requiere un teléfono inteligente para funcionar, pero casi cualquier teléfono Android o iOS será suficiente.

Quizás aún más importantes que las excursiones ocasionales, son las nuevas posibilidades que ofrecen la realidad virtual y mixta para involucrar a los estudiantes con temas tradicionales.

Ellos pueden interactuar colaborativamente con objetos virtuales en una realidad mixta. Pueden compartir experiencias simultáneamente mientras están dentro del aula o de manera remota.

El contenido educativo y la materia que se enseña hoy está cambiando de tres maneras:

  1. Está siendo adaptado para aprovechar al máximo los nuevos medios;
  2. Se actualiza constantemente para alinearse con nuestro conocimiento en evolución de la ciencia y la historia;
  3. Se modifica para incorporar nuevos métodos para enseñar efectivamente materias tradicionales como matemáticas y lenguaje.

 

Una mirada de cerca al aula del 2020

¿Cuáles son las predicciones seguras para el aula 2020? Las paredes, alfombras y ventanas probablemente serán similares a las de hoy; aunque hay una visión más distante que implica una escuela totalmente virtual que elimina por completo la necesidad de un edificio escolar dedicado.

Del mismo modo, el aula de 2020 todavía necesitará acomodar eBooks, pantallas, monitores y dispositivos para estudiantes con teclados.

Incluso si la tecnología de entrada de voz llega a ser mucho mejor de lo que es hoy en día, los teclados seguirán satisfaciendo la necesidad de interactuar en salas ruidosas.

Los dispositivos de visualización deben ser capaces de mostrar cantidades crecientes de datos de transmisión, incluidos videos de alta definición, y requerirán más ancho de banda de WiFi que nunca.

El ambiente o el clima del aula, incluida la temperatura ambiente, la humedad, los niveles de CO2 y O2, junto con otros aspectos de la calidad del aire, se pueden monitorear, controlar y ajustar constantemente a las condiciones deseables.

Lo mismo se aplica a la iluminación, que se puede programar para que coincida de manera óptima con los biorritmos naturales de los estudiantes, sin importar cuáles sean las condiciones climáticas locales en un día en particular.

Incluso el olor de la clase se puede programar para un aprendizaje óptimo durante cada lección.

 

Un nuevo perfil de maestros

El papel del docente continúa evolucionando, principalmente de ser un proveedor de contenido, a uno de facilitador y director de tráfico, que se involucra cuando los estudiantes individuales requieren ayuda suplementaria.

El instructor puede monitorear las actividades de cada estudiante con videos, audio y dirigir el flujo de la lección por medio de un controlador.

La asistencia al aula se actualiza automáticamente por medio de una cámara ubicada cerca del frente de la sala. Durante las pruebas, la cámara funciona junto con la grabación de teclas y el seguimiento de respuestas en tiempo real para evitar las trampas.

 

IoT

El advenimiento del Internet de las cosas está haciendo que la clase de ciencias sea más atractiva.

Los dispositivos de bajo costo como PocketLab y Lab4U, que se conectan a teléfonos inteligentes, proporcionan potentes instrumentos de laboratorio de ciencias, capaces de medir la aceleración, la fuerza, la velocidad angular, el campo magnético, la presión, la altitud y la temperatura.

Al combinar estos sensores con la robótica y los controladores, los estudiantes pueden participar directamente en experimentos de ciencias sin estar presentes en el aula. Incluso experimentos peligrosos, que en el pasado hubieran sido imposibles de observar por los estudiantes ahora pueden tener lugar en la realidad virtual.

 

Wearables

Los dispositivos vestibles también están teniendo un impacto en el aula. Las bandas de fitness y monitores de ritmo cardíaco proporcionan datos constantes sobre la salud del estudiante.

Teóricamente, los maestros podrían monitorear cómo cada lección afecta los signos vitales de los estudiantes, a fin de comprender mejor quién está prestando atención.

Varios tipos de wearables emergentes se unen al cráneo del estudiante. Por ejemplo, el módulo Thync ayuda a reducir el estrés del estudiante, y el límite de mejora neuronal desarrollado por la Universidad de Vanderbilt aumenta el aprendizaje al estimular la corteza medial-frontal del cerebro.

También se contará con una iluminación LED de varios colores programable y WiFi eficiente. Los libros tradicionales junto con papel y lápices se desvanecerán. La necesidad de imprimir se ha ido.

 

Conectividad

Lo que es más importante, el aula ya no tiene cables para interponerse, causar tropiezos o provocar interrupciones cuando se desconectan inadvertidamente.

En un futuro muy cercano, todos los dispositivos se conectarán de forma inalámbrica mediante una red WiFi robusta y de alto rendimiento.

Un punto de acceso 801.11ac Wave 2 de alto rendimiento proporciona un ancho de banda de cobertura total para el aula de 2020.

La principal incertidumbre para el aula de 2020 es cómo se utilizarán la infraestructura y los dispositivos, y qué contenido viajará a través de ella.

Pero esa pregunta depende de los educadores que diseñan el plan de estudios del mañana. Los proveedores de la tecnología deberán ofrecer el mejor entorno de aprendizaje, uno que pueda animar el contenido educativo más atractivo.

 

La aceleración de la evolución de los medios del aula

Los componentes de un libro de texto tradicional datan del año 100 A.C., cuando el papel se utilizó por primera vez en China. La imprenta y la composición tipográfica tardaron casi 2,000 años en facilitar la reproducción de libros.

Luego de otros 530 años, llegaron las pantallas digitales y el procesamiento de textos. Los libros electrónicos de bajo costo, como el Kindle, se introdujeron 27 años después del procesamiento de texto básico.

Ahora, nueve años después del libro electrónico, tenemos realidad virtual y mixta entrando en escena.

Basado en esta tendencia de aceleración exponencial en innovación de medios, el próximo medio revolucionario puede estar a la vuelta de la esquina. Es posible que nos espere un método de comunicación completamente nuevo más allá de la realidad virtual.

Google y Samsung están trabajando arduamente en lentes de contacto inteligentes capaces de tomar fotos y proyectar imágenes directamente en el ojo del usuario. Tal vez en el futuro, las imágenes eviten el sistema óptico humano, alimentándose en cambio directamente a la corteza visual.

 

¿El fin de la distracción?

Uno de los principales problemas con la proliferación de pequeños dispositivos personales ha sido la tentación de la distracción.

Los estudiantes encuentran difícil o imposible resistir el atractivo de un mensaje de texto entrante.

Un beneficio lateral muy interesante de la pantalla montada en la cabeza (HMD) es que controlan al 100% de la atención del usuario. El estudiante que usa un HMD no puede enviar mensajes de texto en su teléfono. La distracción se elimina por completo.

El futuro de la educación sin duda integrará una gran cantidad de elementos tecnológicos; dependerá de las instituciones educativas y de los docentes el mejor aprovechamiento de estos, así como de una evolución en los métodos tradicionales –y casi obsoletos– de la educación actual.

Por Bernardo Valladares Linares, SE Manager, de Extreme Networks Latam