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Mediciones de precios de telecomunicaciones en México (Columna de Ernesto Piedras)

En el ámbito de las telecomunicaciones, existen distintas formas de comparar el vector de precios que varían de acuerdo a la canasta que se emplee o a la fuente de la información primaria o estadística que se emplea. También se
distinguen las mediciones por su unidad de expresión o medida, como son los términos nominales, reales que se ajustan o deflactan por la inflación, en unidad monetaria de un país o divisa como el dólar, o incluso la metodología de
Poder de Paridad de Compra (también referida por sus siglas en ingles PPP, que refieren Purchasing Power Parity), que faculta la comparación de resultados internacionalmente, ajustando los precios del país con el nivel general de
precios y el tipo de cambio.

A la fecha, se pueden identificar sobre todo dos metodologías que han sido aplicadas al análisis específico del caso de México. Por una parte, la utilizada por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), desarrollada por la consultoría británica Teligen y aplicada sistemáticamente para el grupo de países que conforman esa Organización, presentando sus resultados cada dos años en la publicación titulada Communications Outlook. Por la otra, está la metodología recientemente presentada y realizada por NERA Consulting, titulada Estudio Comparativo
Internacional de Precios de Telefonía Fija Utilizando la Metodología de Canastas.

Ambas metodologías resultan de elaborar dos tipos de canastas, las residenciales y las comerciales, pero difieren en la ponderación de servicios, número de llamadas y gasto en la canasta. El estudio de Teligen-OCDE utiliza una canasta apropiada para análisis comparativo de corte transversal entre los países miembros. Una limitación identificada en esta aplicación es que México, a pesar de ser país miembro de la OCDE, no posee el mismo poder adquisitivo, ni las preferencias de consumo que dichos países. Sin embargo, la robustez de la medición se sostiene, y sus resultados representan una buena aproximación a la comparación de los precios de servicios.

Por su parte, el estudio de NERA se basa en la Encuesta Nacional de Ingreso y Gasto de los Hogares (ENIGH) del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI) con la cual se compone una canasta más fiel a las
características socioeconómicas del mercado mexicano. Como se muestra en el cuadro adjunto, en ambos casos se presenta la posición en términos de competitividad tarifaria de México, únicamente respecto al grupo de países integrantes de la OCDE.

Los resultados de los estudios son opuestos, revelando así sus diferencias metodológicas. El estudio de NERA, aplicado a 28 países, sitúa a México como quinto, cuarto y séptimo lugar más barato en las canastas residenciales de
bajo, medio y alto consumo respectivamente, y en décimo, décimo y decimocuarto lugar en las canastas comerciales de bajo, medio y alto consumo, correspondientemente.

Por su parte, la OCDE, con 30 países miembros, propone canastas simples y compuestas, siendo las segundas las que incluyen las llamadas de fijo a móvil y las de larga distancia internacional, ubicando a México como quinto y vigésimo cuarto lugar en canastas residenciales simples y compuestas, y en vigésimo octavo y último lugar en canastas comerciales simples y compuestas, respectivamente.

Aun a primera vista, es claro que el conjunto de los estudios y sus resultados aun no pueden ni deben ser considerados como concluyentes, siendo importante destacar una serie de limitaciones de las fuentes de información y metodologías, así como de los siguientes pasos recomendados en la agenda de investigación.

Efectivamente, en cuanto a la información estadística primaria, se identifica aquí un elemento crucial para que los resultados de los análisis sean fidedignos y confiables. Además de la disponibilidad de información estadística
suficientemente detallada y disponible periódicamente, es importante la generación de información basada en definiciones de las variables que sean simultáneamente iguales en cada país, pero que a la vez reflejen fielmente el
tipo de servicios ofrecidos en cada uno.

Incluso, otra limitación importante que es identificable en los estudios disponibles es su carácter estático. Ellos no revelan su trayectoria dinámica en el tiempo, ya que en un sector tan dinámico y cambiante como el de las
telecomunicaciones, es crucial la identificación de la trayectoria que sigue el vector de precios de los diversos servicios fijos, móviles y de internet.

Fuente: El Economista, Ernesto Piedras, Director General de The Competitive Intelligence Unit (www.the-ciu.net

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