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Nuevos criminales cibernéticos acechan en Internet

SANTIAGO.- “De aficionados a profesionales”, así describe el Informe sobre Criminología McAfee 2007, la evolución que han experimentado los hackers en los últimos dos años.

Del adolescente desaliñado y solitario que buscaba publicidad y notoriedad entre sus pares, quedan cada vez menos. Hoy los cibercriminales son profesionales organizados con conocimiento, capacidades y conexiones suficientes para emprender acciones delictivas a gran escala y en línea, buscando dinero.

Son delincuentes invasivos y sofisticados, se escudan en el anonimato de la Red, utilizan la ingeniería social y suelen actuar en bandas o como miembros de estratégicas cadenas de estafadores virtuales.
 
Existen varios tipos de delincuentes cibernéticos como los hackers y crackers tradicionales (programadores especializados que aún buscan prestigio en su comunidad); instaladores de bots (infectan miles de equipos para que operen bajo sus comandos); phisher, pharmer, y spammer (utilizan ingeniería social y tecnología para fraudes electrónicos); script kiddy (aprendices de hacker); y bandas cibernéticas.

Sin embargo, el último año surgieron nuevos perfiles, como los “cybermules”, “carders” y “cyberpunk” (ver recuadro).

Aunque los criminales cibernéticos pueden comenzar transacciones en un foro o sitio Web, por lo general las terminan en salas de chat privadas o en tableros de mensajes cerrados, donde son más difíciles de seguir. Además, transfieren dinero con seguridad usando servicios de pago en línea anónimos como e-gold.

El ambiente Internet permite a los criminales cibernéticos usar estructuras menos jerárquicas que las bandas tradicionales. Se forman confederaciones libres, a pesar de que los miembros pueden vivir a miles de kilómetros de distancia y nunca reunirse en persona.

Esto ayuda a hacer que el cibercrimen sea rápido y flexible, y la naturaleza de su comunidad dificulta que la ley alcance el accionar de estas bandas. Los procesos judiciales son un desafío, dado que muchos ciberdelincuentes operan desde jurisdicciones con leyes débiles y poca capacidad o interés en cooperar con las fuerzas de policía internacionales.

Por otra parte, el FBI ya ha manifestado su sospecha que los simpatizantes de grupos terroristas han comenzado a usar esquemas de phishing para reunir fondos para los grupos que apoya.

Fuente: El Mercurio, Chile 

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