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Phubbing y Nomofobia, dos nuevas adicciones al móvil

La creciente dependencia hacia los móviles ha dado lugar a nuevos términos como Phubbing y Nomofobia, que describen formas de adicción a los smartphones

Phubbing y Nomofobia, dos nuevas adicciones al móvil
Phubbing y Nomofobia, dos nuevas adicciones al móvil

La omnipresencia de los teléfonos móviles está convirtiendo a estos dispositivos en una prolongación de las personas, que ha dado lugar a términos como Phubbing, es decir, cuando alguien ignora lo que sucede a su entorno porque presta más atención a las nuevas tecnologías.

La Nomofobia, por su parte, es el miedo irracional a estar sin el teléfono a la mano o salir de casa sin este.

Existen seis opciones para enfrentar estos fenómenos y recuperar, al menos en parte, espacios y momentos que justifican nuestra atención:

 

1. Recupera tu radiodespertador

Programar una alarma en el móvil casi forma parte de nuestra rutina. Sin embargo, como asegura Carlos Martínez, presidente del IMF Business School, resulta tan importante dominar el uso de las tecnologías como desenvolvernos sin ellas.

Para comenzar esta desconexión, una buena forma de quitar el protagonismo a las pantallas tanto al final como al principio del día, es desterrar el teléfono a otra habitación.

Diferentes estudios afirman que el brillo del smartphone provoca insomnio y puede interrumpir el sueño. Quizás sea un buen momento para resucitar el antiguo despertador con música.

 

2. Las notificaciones no son para las vacaciones

La conclusión de la Guía del Mercado Laboral 2018 de Hays es contundente: solo el 3% de los trabajadores se desconecta en vacaciones.

Y es que tener la oficina siempre a mano a través del móvil, tablet o portátil es demasiado tentador para los empleados.

Si de verdad queremos priorizar el descanso, nada de tener las notificaciones activadas. Adiós a la vibración, luces y ventanas emergentes.

Silencia cualquier mecanismo que te avise de algo nuevo que ha llegado al teléfono. Si no te queda más remedio que mantenerte conectado por algún tema laboral, simplemente deja aquellas indispensables para cumplir con esas tareas. Una vez determinadas, vuelve al modo avión de alertas.

 

3. Delimita los horarios

A tal grado ha llegado la obsesión por el móvil, que en Francia se ha legislado, y a partir del próximo mes de septiembre los estudiantes franceses menores de 15 años tendrán prohibido el uso del teléfono móvil en cualquier zona en las escuelas.

Lee también: Francia prohíbe el uso de teléfonos móviles en escuelas

Por otra parte, la consultora Think&Action propone que durante las vacaciones delimitemos en qué momento del día revisamos la pantalla.

No se trata de olvidarnos del móvil, sino de utilizar el sentido común. Lo más acertado es fijar un espacio de tiempo diario para consultar correos o estar al tanto de cualquier novedad tanto personal como laboral.

 

4. Personaliza los tonos

La relación con los móviles es tal que condicionan nuestras vacaciones. Según un estudio del Linksys, para el 78.3% de los encuestados resulta decisivo disponer de acceso a internet en los alojamientos, incluso cuando se trata de una isla perdida en el océano.

Si en mitad del descanso no queda otra, por el motivo que sea, la personalización de los tonos puede ser un gran aliado. Utilizar sonidos diferentes para los contactos y mensajes ayudará a que valoremos si se trata de algo importante o una fuente que podemos ignorar.

 

5. Borra algunas apps

La mejor manera que no ver el móvil es si quitamos de enmedio todas las aplicaciones que tenemos. Se trata de dejar atrás la curiosidad. Si no existen, obviamente no aparece nada en la pantalla.

Durante las vacaciones podemos eliminar las que creamos que nos van a distraer mientras descansamos. Una vez que volvamos a la rutina, basta con instalarlas de nuevo.

Si optas por esta decisión, también puede ser útil quitar muchas apps que lo único que consiguen es ocupar espacio innecesariamente y no las utilizamos más de un minuto desde que se descargan.

 

6. Ansiedad versus normalidad

Con la dependencia que tenemos de los smartphones, no es de extrañar que surja cierta ansiedad cuando no lo tenemos a la mano.

Un estudio de Rastreador indica que un 25% de los españoles entre 18 y 65 años, es decir, 7.6 millones de personas, son adictas al móvil.

Como argumentan desde el IMF Business School, es normal que al principio de la desintoxicación se genere este sentimiento, pero con el tiempo nos daremos cuenta que es mucho más prescindible de lo que suponíamos.

‘No llevarlo encima nos ayudará para no caer en la tentación de revisar si tenemos algún me gusta o un comentario. Podemos empezar a ponerlo en práctica mientras comemos’, se sugiere.

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