Inicio Tecnología. Una medición de la competencia en servicios móviles (Columna de Ernesto Piedras)

Una medición de la competencia en servicios móviles (Columna de Ernesto Piedras)

Un mercado que ha probado la dificultad para la gestación de competencia es sin duda el de las telecomunicaciones, por las economías de escala implícitas en su operación

No está de más repasar temas y nociones básicas, como el hecho de que en la sociedad moderna hemos identificado a la competencia como la estructura de mercado y mecanismo más eficiente para la maximización de bienestar social, por los incentivos que detona en los diferentes agentes económicos, en términos de precios más bajos, calidad, incentivos a la innovación, etc.

Un mercado que ha probado la dificultad para la gestación de competencia es sin duda el de las telecomunicaciones, por las economías de escala implícitas en su operación. Al igual que otros servicios de infraestructura y de economías de red como las de energía, transportes, ductos y servicios públicos. En México, las telecomunicaciones fueron históricamente provistas por mercados monopólicos gubernamentales, para posteriormente pasar por un lustro de operación bajo el monopolio privado y finalmente dar entrada a una serie de competidores en segmentos del mercado, como inicialmente lo hicieron el de larga distancia, servicio local, móvil e internet, entre otros.

Frecuentemente, cuando se discute sobre la competencia, se cae en el lugar común de la denominada competencia perfecta, estructura de mercado donde interactúan un gran número de empresas con un producto relativamente homogéneo, con información completa, un precio determinado por el mercado y libre entrada de cualquier competidor.

Es claro que el espectro de alternativas no es binario, es decir, monopolio o competencia únicamente, sino que acotados por los extremos se encuentran: Competencia Perfecta, con un gran número de empresas, cada una con una baja participación de mercado, que generan un escenario muy dinámico en términos de precio, calidad y cobertura.

Competencia, amplio número de empresas en donde ninguna es capaz por si sola de determinar el precio del mercado.

Competencia Monopolística, las pocas empresas atienden segmentos del mercado con productos diferenciados.

Oligopolio, en donde los pocos oferentes controlan individualmente un porcentaje importante del mercado, con capacidad de colusión que afecta al bienestar social.

Monopolio, una sola empresa que domina el mercado completo, generalmente bajo supervisión de regulación gubernamental.

Sin embargo, en el transcurso de los años hemos aprendido que en la práctica resulta en situaciones intermedias a estos escenarios descritos. A decir de dos renombrados economistas (Hal Varian y Carl Shapiro en Information Rules), el mismo proceso competitivo frecuentemente resulta en una estructura industrial concentrada, con una o unas pocas empresas dominando este mercado con elevadas economías de escala y fuertes externalidades de red. En la misma línea de pensamiento, el punto medular de la política de competencia consiste en encontrar la fórmula para que esa misma política asegure la presencia de una competencia equilibrada, sin convertirse en un castigo para los ganadores o bien en una protección a los perdedores.

Este es claramente un tema de respuestas regulatorias, para determinar los términos de la operación del mercado, que detonen al máximo los beneficios del progreso de las tecnologías de la información modernas, para toda la población. Existe en economía una medición de aceptación generalizada para la concentración del mercado en relación con el número de empresas que ofrecen el mismo servicio llamado Índice Herfindahl-Hirschman (HHI por sus siglas en inglés). El índice se calcula tomando la sumatoria de los cuadrados de la participación de mercado que tiene cada operador y su valor oscila entre 0 (alto grado de competencia) y 1 (alta concentración del mercado).

Su cálculo para el mercado de telefonía móvil en México con sus cinco operadores (Iusacell, Nextel, Telcel, Telefónica Movistar y Unefon) y su correspondiente participación de mercado (4, 3, 77, 14 y 3%), resulta en un índice de 0.62. Venimos de niveles superiores al 0.70 antes de la intensificación de la competencia con la entrada de Movistar y el
fortalecimiento de Nextel, para llegar al nivel de 0.596 al cierre del año 2004, como parte de un proceso de gestación de la competencia en el mercado mexicano, lento, muy lento, por cierto.

Sin duda el mercado puede y hace una importante labor, pero no lo puede todo, de ahí que sea necesaria la intervención regulatoria. ¿Hasta dónde hemos llegado en México? No se confundan, si bien hay muchos competidores, la mayor parte del mercado está concentrada en muy pocas manos.

Con todo, es claro que en el sexenio por iniciar en breve, será determinante para el impacto de los servicios de este sector en el conjunto del aparato productivo y social, la labor conjunta de parte de las diferentes autoridades
como la Comisión Federal de Telecomunicaciones (Cofetel), la Comisión Federal de Competencia (CFC), la Secretaría del Ramo, la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco).

Fuente: El Economista, Ernesto Piedras, Director General de The Competitive Intelligence Unit (www.the-ciu.net)

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