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Acceso a Banda Ancha Universal en México

En la industria nacional de las telecomunicaciones se ha puesto mucho énfasis en el hecho de que Telefónica Móviles México, cuyo presidente ejecutivo para México y Centroamérica es Francisco Gil Díaz y el director general ejecutivo es Miguel Menchén, ha logrado 15 por ciento de participación de mercado y 8.5 millones de clientes con un elevado costo de inversión. Yo lo estimo en cerca de seis mil millones de dólares.

También se ha cuestionado la dificultad que ha tenido Telefónica México para darle la vuelta a los números rojos. Por ello, la noticia relevante es que a partir del segundo semestre de este año la operadora de celulares logró que las altas fueran más que las bajas y, sobre todo, generó 303 millones de pesos de utilidad antes de la depreciación de activos e impuestos.

O sea, Menchén terminó 2006 sin pedirle a la matriz española dinero para cubrir sus gastos de operación, lo que implica que le ha dado la vuelta al balance y se esperaría que a partir de 2007 alcance el punto de equilibrio.

Esto es ahora más alcanzable, pues el entorno regulatorio comienza a cambiar y tanto la portabilidad numérica como la apertura al mercado de telefonía de banda ancha, le abre un universo de posibilidades de rentabilización en nuestro país y Centroamérica, donde no perderán oportunidad -siempre que el costo de la inversión lo valga- en comenzar a comprar cableras para aprovechar el potencial de la convergencia de voz, video y datos.

Como dupla ejecutiva, Gil y Menchén no se traslapan, se complementan y tienen el objetivo claro: impulsar la revisión del marco legal para abrir la inversión extrajera en materia de banda ancha y, por ende, de telefonía fija sobre protocolo de Internet.

Telmex, de Carlos Slim, sabe que ese camino se pierde si intenta poner barreras de entrada, de ahí que ha comenzado a discutir la apertura en la banda ancha bajo la red de Prodigy, y aunque no ha salido aún la propuesta de la Cofetel para que la interconexión sea discutida por todos los eventuales proveedores, de eso y no de radio y televisión comentaba el subsecretario de Telecomunicaciones, Rafael del Villar, cuando en la UAM y en la Expo-Com habló de analizar la apertura a la inversión externa.

(Por cierto, Del Villar nunca habló de apertura en materia a la inversión externa en radio y televisión, sino en banda ancha. ¿Diferente?)

Esto, porque tarde o temprano, la última milla, sea satelital o mediante la red de la CFE, que encabeza Alfredo Elías, que permite arrendar la capacidad de las fibras ópticas que corren en sus cables de guarda de alta tensión, depende el incremento real de la cobertura del servicio de telecomunicaciones, especialmente en las zonas urbanas o rurales de escasos recursos, y donde hoy la telefonía celular prepago o la telefonía fija llega a costos muy superiores a los que ocurren en países emergentes, que han dado el gran salto en materia de telecomunicaciones con la convergencia.

En México hay más de 50 millones de aparatos celulares y el potencial de crecimiento puede llegar a 80 millones, es un mercado en crecimiento que seguramente se acelerará con la portabilidad en función del servicio, y pocos en el país han alcanzado los parámetros internacionales (es el caso de Telefónica), que constituye la apuesta más importante de un operador para permanecer y rentabilizar su mercado.

Gil Díaz, a cargo de las relaciones institucionales de la Telefónica (su posición como consejero de HSBC no se contrapone con este trabajo), tiene que coadyuvar con Menchén como operador en aumentar la penetración de la telefónica, aprovechando toda la mejoría alcanzada en su red GSM, que tiene estándares europeos de calidad y servicio, apoyando la reforma en el marco regulatorio, con el fin de que se pueda construir una red alternativa a la de Telmex, desarrollando justamente el mercado de banda ancha, y en eso señores les puedo decir que hay más interesados que se sumarán en el esfuerzo.

El primero de ellos es justamente el presidente Felipe Calderón, y de eso es de lo que habla el secretario Luis Téllez y, seguramente, en el Congreso conocen y saben que la deficiencia regulatoria es la que ha impedido que el país avance en materia de convergencia para que pueda ofrecerse a todos los mexicanos, especialmente los de menores ingresos, una opción de comunicación abierta, veloz, barata, que permita la difusión de información, contenidos variados, televisión y por qué no radio.

Fuente: El Financiero, Alicia Salgado, México 

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