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Ciudades digitales, un reto para la infraestructura

Cuatro puntos son los fundamentales para cualquier instalación en este tipo de metrópolis: ancho de banda, seguridad, densidad de aplicación y justificación de costo-beneficio.

Aún cuando se trata de proyectos de largo plazo que requieren de un trabajo multidisciplinario y grandes inversiones, las ciudades digitales son un concepto que cobra cada vez más fuerza por las grandes ventajas que puede representar para sus posibles habitantes. Como sucede en la mayoría de los casos en que está de por medio el intercambio de información -ya sea en la forma de voz, datos y/o video-, el cableado estructurado toma especial relevancia en la edificación de este tipo de urbes.

Definidas por Carlos García, Director de Panduit para América Latina y el Caribe, como “aquellas donde los procesos de vida, transporte y comunicación son soportados por medio del procesamiento de datos, con el objetivo de reducir la dependencia del gasto de energía”, las ciudades digitales constituyen aún un incipiente 5% del negocio de la firma en todo el mundo, ya que se trata de un conocimiento emergente que debe considerar varias etapas.

Como punto inicial, la infraestructura que se instale debe ser enfocada a cuatro puntos básicos: ancho de banda, seguridad, densidad de aplicación y justificación de costo-beneficio, esto debido a que el desarrollo es paulatino y situacional, por lo que las expectativas quedan en un contexto de colaboración en la infraestructura periférica requerida para dichos desarrollos, enmarcados fundamentalmente, en los Centros de Datos y los edificios IP.

De acuerdo con el directivo, la infraestructura requerida para proveer la interconexión de los diferentes puntos de procesamiento y comunicación debe tener diferentes capas y redundancias. La naturaleza de la transmisión de datos es particular a los diferentes ambientes, por lo que se tiene que considerar en primera instancia, un fundamento histórico de interconexión basado en la infraestructura de tipo legado de los Service Provider, ampliación de ésta así como de las redes alámbricas y, finalmente, el soporte de red inalámbrico, partiendo de una red celular a una red Wi-Fi inalámbrica.

“Este proceso puede ser inverso donde la red inalámbrica arribaría primero como una opción de servicio básico, dejando para una segunda etapa las redes de alto desempeño que se requerirán cuando se tienda a una ciudad totalmente digital, esto es por el concepto de los edificios IP que requieren un cableado estructurado para funcionar, así como las aplicaciones de diseño y corporativas que requieren un gran ancho de banda y las financieras de una gran seguridad; esto, desde luego es un panorama de la interacción entre las diferentes tecnologías. La realidad tecnológica puede ser mucho más compleja pero al mismo tiempo debería ser transparente para el usuario, provocando un rompimiento de paradigmas en los procesos de vida y trabajo de las ciudades que cuenten con dicha infraestructura”, detalla García.

En opinión de la empresa, es importante siempre tener en cuenta que no será sólo con la existencia de la tecnología en sí como se gestará el cambio, pues tal como en su momento ocurrió con las PC’s, existirán múltiples procesos que alinear, aplicaciones de software que mejorar o, por lo menos, llevar a una plataforma abierta (SOA, Arquitectura Orientada a Servicios, por sus siglas en Inglés) para poder pensar que, efectivamente, se tendrá la ciudad esperada.

Así y finalmente, la apuesta de Panduit reconoce a la infraestructura como el primer paso en la dirección correcta, siempre y cuando los ciudadanos encuentren valor en la utilización de la tecnología, “por lo cual el esfuerzo e interacción deben ser continuos tanto de los fabricantes como de los gobiernos para poder crear realmente un éxito compartido”, concluye el ejecutivo regional. 

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