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Pandemia dispara fraudes, abusos y comercio en la dark web

El abuso sexual de menores, el fraude bancario y el comercio ilegal a través de la dark web no paran por la pandemia de COVID-19

El abuso sexual de menores, el fraude bancario, el comercio ilegal a través de la dark web o los ataques informáticos con programas maliciosos son algunas de las actuales tendencias del cibercrimen que Europol identifica en su informe sobre delitos tecnológicos publicado este lunes.

‘Aunque la crisis del COVID-19 nos ha mostrado cómo los delincuentes se aprovechan activamente de la sociedad en su estado más vulnerable, este comportamiento oportunista no debería eclipsar el panorama general de las amenazas’, indica esa organización policial en su séptima Evaluación de la amenaza del crimen organizado en Internet (IOCTA).

Según Europol, la irrupción del nuevo coronavirus, en muchos casos, ha resaltado los problemas existentes, como el phising, una técnica que consiste en falsificar páginas para captar datos privados de los usuarios.

Otro de los problemas que identifica el informe como una tendencia al alza es el uso de malware, es decir, los programas informáticos maliciosos que se emplean, por ejemplo, para secuestrar información o sistemas y pedir un rescate por desbloquearlos (ransomware).

El SIM swapping o duplicado de SIM, que consiste en clonar las tarjetas de teléfonos para hacerse con el control de las cuentas de los usuarios, es una de las nuevas tendencias que detecta la evaluación anual de Eurpol.

Por otra parte, la organización destaca que el material sobre abuso sexual infantil sigue aumentando,con un fuerte aumento en el pico de la crisis del COVID-19.

Los cibercriminales utllizan redes P2P que facilitan los intercambios entre particulares, las plataformas de redes sociales o aplicaciones de comunicaciones cifradas o los foros en la dark web. En ocasiones se utilizan para ello aplicaciones de chat en vivo de pago, lo que supone un desafío añadido para la policía porque ese material no se graba, agrega.

Más allá del abuso infantil, la dark web, donde los usuarios se conectan con mayor privacidad que en las webs habituales, sigue siendo un espacio especialmente atractivo para los cibercriminales, en particular, para la compraventa de productos ilegales como drogas.