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¿Qué requiere IoT para ser operativo?

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Con gran sorpresa y como un parte aguas, vemos día con día cómo se incrementa el número de dispositivos que son operados a través del Internet.

Ante esta ola de crecimiento exponencial, las principales compañías de telecomunicaciones del mundo están preocupadas para poder atender la demanda que se avecina, considerando que la infraestructura actual resultará insuficiente para el reto que representa el volumen de dispositivos que habrán de enlazarse en un futuro inmediato.

Boston Consulting Group pronostica que para el 2020 la cifra de dispositivos enlazados a nivel mundial ronde en los 50,000 millones y el gasto en tecnología, aplicaciones y soluciones de IoT supere los 267 mil millones de dólares. Por su parte IDC estima que para 2025, 80 mil millones de dispositivos estarán conectados a Internet, señalando que en 2015 el cúmulo de datos generado en el mundo llegó a unos 16 zettabytes, y que para el 2025 alcanzará alrededor de 163 zettabytes, indicando que el 20% tendrá su origen en el IoT.

 

La importancia de 5G

Ante esta perspectiva las empresas de telecomunicaciones buscan garantizar una estabilidad y disponibilidad constante para los usuarios. Para que esto suceda consideran como requisito indispensable contar con un tipo de señal inalámbrica que supere lo que ahora se tiene. De ahí la importancia de la promesa del desarrollo e instalación de 5G.

La construcción de este estándar se realiza sobre la plataforma que se creó con el 4G LTE, permitiendo aumentar de manera importante las velocidades de transmisión, favoreciendo a los miles de dispositivos del IoT. Desde luego comparado con el 4G, 5G otorga una velocidad significativamente mayor; en la actualidad las velocidades de transmisión llegan en su límite superior a un gigabit por segundo, aunque en la realidad, la gran mayoría de los usuarios raramente experimentan velocidades de este orden.

Se contempla que 5G alcance velocidades de hasta 10 gigabits por segundo, esto es diez veces mayor que 4G. Se argumenta que esto permitirá brindarle a la red de Internet un ambiente de conectividad para atender cientos de miles de dispositivos conectados en lugares de trabajo, zonas urbanas y hogares.

La instalación de la red de transmisión inalámbrica 5G operará sobre una frecuencia asignada más alta que 4G LTE; esta última opera en México para los proveedores más importantes del país, con bandas en el rango de 1700 a 2100 MHz. En el caso del 5G, se augura que sea instalada en nuestro país en un rango de banda de 6 a 8 GHz. Estas bandas usualmente no están ocupadas y permiten mover información a más velocidad. El problema que se tiene, es que las señales con frecuencias más altas, viajan distancias más cortas que con frecuencias más bajas, por lo que será necesario dotar de una infraestructura de más antenas MIMOs (Multiple-Input, Multiple-Output) que posibiliten ampliar la señal en las áreas geográficas donde se ofrezca 5G.

Todo hace ver que este tipo de frecuencias que ofrecerá 5G son las que están en puerta de ser instaladas y son la apuesta de los fabricantes de los diversos dispositivos del IoT. La adopción del IoT permite que los equipos conectados puedan enviar datos y ser monitoreados y controlados desde ubicaciones remotas, permitiendo saber en tiempo real el estatus de los dispositivos enlazados utilizando sensores de: movimiento, volumen, iluminación, temperatura y peso.

 

El aporte de IoT

Es de esperar que la interacción de los usuarios con el IoT vaya creciendo conforme sean introducidos en el mercado nuevos desarrollos que faciliten la operación con seguridad, de aparatos, equipos y dispositivos de mayor uso, ahorrando dinero y tiempo. Sin duda observaremos una dramática evolución en el mediano plazo provocada por el IoT en asociación con la Inteligencia Artificial.

Los grupos de investigadores de inteligencia artificial trabajan en el desarrollo de nuevas herramientas aprovechando la generación de grandes volúmenes de datos y el poder de cómputo para desarrollar e incorporar en estas,  algoritmos avanzados para realizar de manera natural operaciones entre máquinas y personas. Entre las tareas que están siendo atendidas resaltan: optimizar usos de energía, ciudades más seguras, edificios inteligentes, optimización de procesos, entre otros.

 

Vehículos autónomos

Un pronóstico que llama de gran manera la atención, emitido por la industria automotriz en asociación con los desarrolladores de TIC, es que prevén para el 2030 que el 15% de los vehículos en los Estados Unidos serán autónomos y se deberá en gran medida a la combinación de estos dos sectores.

Tienen contemplado que un automóvil en los próximos años contará con telemetría, sensores de movilidad y acercamiento, sistema de navegación a base de cámaras y radar. Desde luego asociado a esto, el sector público deberá dotar a las ciudades y vías de transporte terrestre, de la infraestructura necesaria para permitir la adecuada movilidad de los vehículos autónomos.

Detrás de esto está el IoT. Las empresas de la industria de las telecomunicaciones coinciden en su gran mayoría, que para lograr una exitosa expansión donde miles de millones de dispositivos del IoT permanezcan conectados a la red, es imprescindible contar con la disponibilidad de una conexión 5G.