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Twitteando es gerundio

Las redes sociales virtuales han ido ganando presencia, influencia y con ello, un gran valor económico.

Cuando se establece un grupo de personas en torno de un tema, actividad o interés particular, se crea un mercado claramente definido que constituye el sueño hecho realidad de cualquier especialista en marketing.

Estas redes permiten saber con precisión quiénes y cuándo están interesados en un tema específico y permiten hacerles llegar información en tiempo real sobre novedades u ofertas. Además, permiten interactuar con los clientes para adaptarse a sus gustos y necesidades. Lo mismo en mercados tradicionales que en el mercado de las ideas.

Con lo anterior, es evidente la importancia y el valor que adquiere pertenecer a la red más grande e influyente. Hasta hace poco, las redes más grandes eran necesariamente las que más tiempo habían pasado construyendo su base de suscriptores como Hotmail y Yahoo, fundadas en 1996 y 1994 con 300 y 500 millones de usuarios, respectivamente. Sin embargo, otras redes que han ido ofreciendo mayor capacidad de interacción han ganado terreno de la noche a la mañana.

Según el artículo central de Time en junio 15, durante el mes de abril Google tuvo 132 millones de visitas, comparadas con 71 millones en Facebook, 50 millones de Amazon, 55 de Myspace y 17 de Twitter.

Sin embargo, el crecimiento de Twitter durante el último año ha sido de 1,298% (13 veces); comparado con 217% de Facebook, 9% Google, 7% de Amazon y -7% de Myspace.

Twitter simplemente permite a sus suscriptores la publicación instantánea de 140 caracteres donde pueden incluir en un mensajito público ligas a cualquier lugar en la red. Todos pueden ver todo y escoger a quiénes seguir. Con ello, desde cualquier computadora o dispositivo móvil puede consultarse en tiempo real las actualizaciones de todos los miembros de la red en orden cronológico inverso.

Lo sorprendente es que Twitter no ofrece una novedad tecnológica, sino simplemente una innovación de uso en donde los participantes no sólo participan, sino que definen continuamente al medio mismo y le hacen mejoras tecnológicas.

Aunque inicialmente su uso parecía limitarse al superfluo intercambio de: ¿qué estoy haciendo ahorita?, Twitter rápidamente ha revolucionado los paradigmas de interacción y creación de valor en la red. Quien quiera tener presencia en la red debe aprender a twittear. Al que no se dé cuenta de esta tendencia se le está yendo el tren.

Fuente: El Economista, Armando Chacón, México 

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