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WeWork se declara en bancarrota

La deuda de WeWork oscila entre 10,000 y 50,000 millones de dólares

WeWork
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WeWork, la empresa que prometía revolucionar el mercado de los espacios compartidos de oficina, finalmente se declaró bancarrota.

Lo anterior, se atribuye a su crecimiento desenfrenado, la conducta extravagante de su fundador, años de problemas financieros, la desconfianza en el mercado y el impacto de la pandemia.

La empresa estadounidense anunció su bancarrota el lunes, arrastrada por una deuda que, según documentos presentados ante el tribunal, oscila entre 10,000 y 50,000 millones de dólares, tras haber suspendido la cotización de sus acciones y haber registrado una pérdida bursátil que supera el 99%.

WeWork vivió una historia de auge y caída vertiginosa, llegando a estar valorada en 47,000 millones de dólares después de su fundación en 2010 por el israelí Adam Neumann y el estadounidense Miguel McKelvey.

La empresa ofrecía espacios de trabajo compartidos o coworking principalmente para emprendedores y empresas tecnológicas emergentes.

Abrió su primer espacio en 2011 en el SoHo de Nueva York y rápidamente se expandió por todo el mundo, llegando a tener cerca de 800 centros en casi 40 países.

A pesar de su rápido crecimiento, WeWork sufrió dificultades financieras y la cancelación de su esperada salida a Bolsa en 2019. El banco japonés Softbank intentó rescatar a la empresa en 2019 con una millonaria inversión, pero no pudo evitar la bancarrota.

La personalidad excéntrica de Adam Neumann, nacido en Tel Aviv en 1979, contribuyó a las dudas sobre su capacidad de gestión y operaciones cuestionables, lo que finalmente lo llevó a ser apartado de la empresa con una indemnización multimillonaria.

El impacto de la pandemia de COVID-19 en 2020 agravó aún más los problemas de WeWork, ya que muchos de sus espacios quedaron vacíos o cerrados debido al auge del teletrabajo.

En octubre de 2021, WeWork intentó salir discretamente a Bolsa fusionándose con la empresa BowX Acquisition, lo que se interpretó como un debut bursátil ‘por la puerta trasera’. La empresa trató de deshacerse de activos, renegociar contratos de alquiler y sanear su balance, pero perdió más del 99% de su valor bursátil, lo que la llevó a solicitar la bancarrota.

El proceso de bancarrota afecta por ahora a las operaciones de WeWork en Estados Unidos y Canadá, pero la compañía afirma que sigue centrada en continuar su negocio a nivel global.