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2018, el año de la economía analítica

La economía analítica determina una era del cambio empresarial para administrar las fuentes de información que permitan proyectar diversos escenarios de negocio de una forma precisa, asertiva e inteligente

2018, el año de la economía analítica

La descomunal cantidad de datos que se generan mundialmente les plantean a las empresas desafíos y oportunidades importantes.

En principio, deben encontrar los mecanismos para recopilarlos, organizarlos y analizarlos, para después extraer su valor para tomar decisiones de negocio fundamentadas y factibles, y ganar una ventaja competitiva en la era digital.

La Economía Analítica marca un cambio empresarial, particularmente en el aprovechamiento de las fuentes de datos para así proyectar escenarios de negocio de forma precisa, asertiva e inteligente.

Apoyada por tecnologías tradicionales de gestión y visualización de datos, así como por nuevas tendencias como Big Data, machine learning e inteligencia artificial, la Economía Analítica permite a las empresas reinventar la manera de hacer negocios.

En México, esta tendencia está permeando en distintos sectores. En particular, organizaciones como AXA Seguros y el Instituto Federal de Telecomunicaciones están capitalizando sus datos para innovar y convertirse en organizaciones data-driven.

 

2018, el año de la economía analítica

Imaginemos que para formar una beta que crece continuamente está basada en datos generados diariamente por una organización –a partir de sus actividades productivas, transacciones y relaciones con clientes y proveedores, por ejemplo.

Ese cúmulo de información no tiene ninguna valía per se; al igual que los metales que se encuentran en una mina, hasta que se extraen, depuran y procesan es cuando adquieren un valor real en el mercado.

En el entorno digital de hoy, los datos son el recurso natural que impulsa los negocios, y el análisis se consolida como el mecanismo para explotarlos y transformarlos en riqueza tangible. Los datos valen oro en la hoy conocida Economía Analítica.

De forma resumida, la economía analítica determina una era del cambio empresarial, por su dosis disruptiva e innovadora, para administrar -mediante matemática y estadística- las fuentes de información que permitan proyectar diversos escenarios de negocio de una forma precisa, asertiva e inteligente.

Apoyada por tecnologías tradicionales de gestión y visualización de datos, así como por nuevas tendencias como machine learning e inteligencia artificial, la economía analítica permite que las empresas puedan reinventar la manera de hacer negocios, lo que requiere también contar con integración y coordinación dentro de las mismas.

De acuerdo con SAS, tres factores que conforman la base de la economía analítica son:

1. Datos compartidos

En esencia, las empresas, sin importar su tamaño, abren el acceso a sus datos a toda la organización.

2. Colaboración

Promover el desarrollo e innovación en los que participen miembros clave de la compañía.

3. Analítica

Mediante el uso de métodos nuevos y actuales de análisis de datos se genera valor, se responde a más preguntas y las cosas se hacen mejor que antes.

 

Este nuevo contexto abre una puerta a los propios empleados y colaboradores para que se sumerjan en los datos a fin de generar nuevos conocimientos, o insights, cualquiera que sea su nivel de habilidad técnica. De hecho, no importa en qué momento formulen una pregunta o cómo lo hagan, si cuentan con una vista común de los datos y una forma de compartir los resultados con otros, las mejoras serán más que visibles.

Hallar respuestas y motivar la innovación es parte fundamental del entorno actual. Y las ideas deben ser factibles y fáciles de llevar a cabo. Es por ello que un proceso analítico regulado, controlado y repetible contribuye de forma considerable a que la innovación permee en el negocio como parte de las operaciones del día a día.

 

Una evolución constante

La economía analítica evoluciona asiduamente. A las tendencias que la impulsan –inteligencia artificial, machine learning, Big Data- se suman algunas innovaciones que la llevarán al siguiente nivel: automatización inteligente, datos conectados y analítica ambiental.

En el primer rubro, la analítica permitirá identificar en qué momento la automatización tiene sentido y cuándo no, lo cual sumará mayor flexibilidad a los procesos y demandas de procesamiento y análisis, así como a la respuesta a los picos y valles de la demanda.

Los datos conectados, por su parte, cambiarán radicalmente la manera en que se almacenan, registran y acceden, lo que puede reducir los problemas de seguridad y privacidad. Al mismo tiempo, redefine de qué forma se utilizan y por quién.

Finalmente, la analítica ambiental está conformada por los puntos donde se toman decisiones sin nuestro conocimiento o intervención. Por ejemplo, ajustes de termostatos, cambios en los semáforos o la publicidad en línea, y suceden gracias a que los datos se limpian, transforman y analizan donde se generan.

En 2018, la economía digital ofrecerá a las organizaciones aún más oportunidades para conectarse con clientes, innovar y desarrollar nuevas experiencias, así como extraer el verdadero valor de sus datos.

Por Héctor Cobo, director regional, SAS México y Caribe

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