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El Internet de las cosas, 5G y el futuro en México. Capítulo I

Lo más sorprendente en esta evolución de las tecnologías de la información y telecomunicaciones es la posibilidad de comunicar a máquinas y dispositivos para desarrollar una tarea

Internet de las cosas
Internet de las cosas

Las Tecnologías de Información y Comunicaciones (TIC), se han ido incorporando a partir de una evolución cada vez más acentuada en la vida cotidiana de las sociedades a nivel mundial.

En este proceso, observamos cómo ha incidido en cambios radicales del comportamiento social el uso del internet, la red mundial. Las comunicaciones entre los seres humanos se ha prodigado enormemente, haciendo posible comunicar en segundos a dos o más personas o entidades, ubicadas cada una en casi cualquier parte del mundo.

Pero lo más sorprendente en esta evolución de las tecnologías de la información (TIC) y telecomunicaciones es la posibilidad de comunicar a máquinas y dispositivos para desarrollar una tarea.

 

IoT

Este principio ha llevado a concebir la tecnología denominada Internet de las Cosas, (IoT, Internet of the Things), a partir de la cual es posible interactuar a distancia con dispositivos para: mover objetos, registrar datos, controlar procesos, disparar alarmas, etc.

El IoT representa para la industria de las TIC y para la mayoría de analistas de estas tecnologías, el camino por donde se llevará a cabo la subsecuente evolución que revolucionará al mundo en un futuro inmediato, considerando desde luego su asociación con procesos analíticos, que permiten incorporar inteligencia artificial en su aplicación.

En este ensayo pretendemos enfatizar la importancia del IoT y facilitar su comprensión por las comunidades académicas, sociales y sobre todo por la industria nacional de las telecomunicaciones, como parte de un porvenir que ya ha comenzado.

Con gran sorpresa y como un parte aguas, vemos día con día como se incrementa el número de dispositivos que son operados a través del Internet; ante esta ola de crecimiento exponencial, las principales compañías de telecomunicaciones del mundo, están preocupadas para poder atender la demanda que se avecina, considerando que la infraestructura de las redes actuales resultará insuficiente para el reto que representa el volumen de dispositivos que habrán de enlazarse en un futuro inmediato.

 

Predicciones

Boston Consulting Group pronostica que para el 2020 la cifra de dispositivos enlazados a nivel mundial ronde en los 50,000 millones y el gasto en tecnología, aplicaciones y soluciones del IoT supere los 267,000 millones de dólares.

Resulta sorprendente el crecimiento exponencial que pronostican varias organizaciones, entre ellas IDC, que estiman que para 2025, 80,000 millones de dispositivos estarán conectados a Internet. También señalan algo exorbitante en relación a los volúmenes de datos: indican que en 2015 el cúmulo de datos generado en el mundo llegó a unos 16 zettabytes, y que para el 2025 alcanzará alrededor de 163 zettabytes.

La empresa Huawei prevé que para 2020 el Internet de las Cosas represente el 50% del volumen de todos los datos de la red, creciendo vertiginosamente en el siguiente lustro, lo cual implica que para la administración de esta cantidad de información deberá contarse con la infraestructura necesaria para atender estos grandes volúmenes, indicando que de no ser así, se tendrían graves conflictos en la trasferencia de los datos y la información para el adecuado manejo del IoT.

 

La industria del futuro

El IoT debemos entenderlo en un primer plano, como el instrumento virtual para edificar las fábricas del futuro. Fabricas inteligentes con procesos automatizados y máquinas interconectadas que integran capacidades de comunicación inalámbrica, recopilando datos que permitan optimizar los recursos, lo que se conoce como el internet industrial de las cosas, o IIoT o industria 4.0.

La definición de industria 4.0 aún no es un concepto consolidado en la práctica, pero sí una prospectiva del futuro inmediato de una nueva revolución industrial que está a la vuelta de la esquina.

Como ejemplos del uso actual en la industria y el comercio, algunas empresas controlan de manera remota sus equipos de conservación como congeladores y refrigeradores, generando alertas en casos de cortes de energía o fallas en alguno de los equipos.

Varias organizaciones se han dado en instalar sensores y software de análisis de energía utilizado en las plantas de fabricación, con lo cual reducen el consumo de energía de un 15% a 20%. Otras empresas como Caterpillar, utilizan sensores para monitorear la condición de sus máquinas, identificando las necesidades de mantenimiento correctivo antes de que se conviertan en serios problemas.

De esta manera, en la actualidad, es posible lograr soluciones particulares diversas, en un número inimaginable de casos por medio de la recolección de datos provenientes de dispositivos con sensores instalados en los sitios apropiados.

Como en estos ejemplos donde describimos sacar provecho inmediato del Internet de las Cosas, surge una gama de oportunidades enfocadas a diversos sectores: el pequeño comercio, el transporte, la atención médica, las ciudades inteligentes, el hogar, etc.

 

El futuro conectado

A partir de ahora y considerando los próximos años, se incrementarán exponencialmente los dispositivos conectados a internet, provocando que nos integremos cada vez más a digitalizar operaciones de las cosas que nos rodean, convirtiendo todo ello en información.

En los próximos años viviremos rodeados de dispositivos conectados a internet, que digitalizarán cada paso que demos, convertirán nuestra actividad diaria en información, distribuirán cualquier interacción por la red e interactuarán con nosotros en función de esa información.

El lado oscuro, contrario a todas las ventajas que son apreciadas sobre el Internet de las Cosas, es la seguridad y la protección de los datos. Como puede apreciarse el intercambio de datos tiende a multiplicarse geométricamente, por lo que las amenazas sobre la seguridad crecerán en igual magnitud.

La contrapartida de todas las ventajas que se comienzan a apreciar en torno al Internet de las Cosas es la seguridad y la privacidad, amparadas por la protección de los datos. El intercambio de estos últimos se va a multiplicar geométricamente y las amenazas para la seguridad crecerán en la misma proporción.

John Moor, director de “The Internet of Things” indica: “Todo el mundo se centra en las oportunidades de innovación que ofrece el IoT, pero hasta este momento se ha hablado relativamente poco de su lado más siniestro, la falta de seguridad”. El terrorismo cibernético podría ser más amenazador que nunca.

Este tipo de advertencia, deviene del estado del arte actual del IoT. No existen normas claras o bien establecidas para la elaboración de los diferentes dispositivos que pueden emplearse, ofreciéndose estos en el mercado sin el respaldo de un software de conectividad adecuado, estandarizado y actualizado.

Actualmente los hackers informáticos pueden interceptar los enlaces de comunicación con dispositivos de escaneo atentando contra la privacidad y la operación efectiva de los dispositivos conectados.

Y algo fundamental que se conecta con lo aseverado arriba, no existen estándares internacionales de compatibilidad a nivel macro para el IoT y no hay arquitecturas de referencia de tecnología entre fabricantes que permitan una verdadera interacción, facilidad de implementación y compatibilidad. Lo anterior hace ver que existe un alto peligro de que las cosas no funcionen como deberían.

 

Robotización

Además, destaca un problema social que deberá ser abordado por los gobiernos de cada región afectada, un gran número de trabajos ejecutados por trabajadores, están siendo transferidos a robots, un caso particular es la industria automotriz mundial, la cual realiza el uso más intenso de estos equipos, dado que utiliza aproximadamente 1,200 robots por cada 10,000 trabajadores, según se destaca en un reporte de la CEPAL.

Se prevé que en lo sucesivo los trabajos manuales en las grandes corporaciones, vayan siendo substituidos por maquinas inteligentes operadas bajo conexiones digitales. Esta tendencia hace ver que este siglo se caracterizará por la fabricación de los insumos que requiere la población, mediante fábricas que realizarán la producción con robots operados a través del IoT.

Sobresale en esta tendencia el uso del IoT para que seamos vigilados sin percatarnos de ello por los objetos que nos rodean, lo cual atenta contra nuestra privacidad. Dado que bastarán unos cuentos datos cruzados de diferentes fuentes para afectar a cualquier ciudadano imputándole alguna falta grave, o haciéndolo presa de un fraude.

El IoT se ha ido inmiscuyendo en la vida cotidiana de la sociedad sin percatarnos de sus implicaciones, tenemos automóviles, equipos de cocina, alarmas con sensores, cámaras de vigilancia, pero asumimos que todo ello entra en lo que denominamos lo normal. Y es que hacer inteligente cualquier cosa con un chip para aplicar el IoT es  más o menos fácil, haciendo que nuestro entorno sea cada vez más inteligente.

Continúa Capítulo II